lunes 5 de mayo de 2008

La huida

La huida
Se sentía incomprendida hasta por el cielo, que le regalaba, o quizá se burlaba de ella regalando, una luminosa mañana de domingo del mes de junio. Todavía era temprano, pero prometía el sol con su presencia, un tórrido día de principio de verano. No había vida por las calles. Apenas dos almas trasnochadas que regresaban a casa, con el silencio de la vergüenza que da llevar la mañana por montera. Ella no se percató de su presencia. Iba embotada en su mundo interior que bramaba por aquella huida, que quemaba desde hace tiempo, como la llama azul de los mecheros, por hacerse oír. Por no ser silenciado otra vez más. Por no ser acallado con mordazas de falsas esperanzas y promesas siempre por cumplir.
En la quietud de la noche, con la pena desgarrando su pecho, con los recuerdos anegando líquidamente sus ojos aceitunos, había guardado en dos viejas maletas con alma de alcanfor, lo esencial que le permitiera sobrevivir por un tiempo en el desasosiego que da lo desconocido, en la intranquilidad de la no rutina, en la tristeza de tener al ayer como única compañera.
El tiempo le concedió valor. Los hechos la cargaron de razones. El billete le facilitó la huida. El conductor un paquete de kleenex para enjugar sus lágrimas. Para taponar su herida. Sentada en aquel viejo asiento gris, con la cabeza apoyada en la ventanilla, veía el cabalgar de campos, el discurrir de paisajes teñidos de amarillo trigal, y pensaba que ojalá fuera tan fácil dejar atrás su pasado.
Era ahora el temor a la incertidumbre del qué vendrá la que llenaba sus pensamientos. Era el miedo al mañana el que atenazaba su cuerpo. Era el temor a un mañana sin él. Pero lo prefería. Prefería ese sentimiento a la certeza del engaño, de la indiferencia y del amor que se había anclado en su vida después del amor.

4 comentarios:

Pitima dijo...

Qué valiente.. Es curioso que huir sea, en algunos casos (incluso bastantes reflexionando un instante), un gesto de valentía..
No te diré que me ha encantado el texto, uno, porque me repito, dos, porque no quiero que me acuses de no ser buena crítica.. jejeje.Y tres, pues eso, que no te lo digo. Hala.

prometeo dijo...

En ciertos casos, lo qué puede considerarse cobardía es la persistencia por lo fácil. El conformismo, el cerrar de ojos, el apretar de puños, el miedo que da embarcarse hacia lo desconocido, el terror que tenemos los humanos a la soledad. La huida es un paso adelante, en este caso, es una reafirmaciòn a la vida. Lo fácil siempre es permanecer, aun a costa de traicionarnos a nosotros mismos.
Afortunadamente, la protagonista de mi historia tuvo un final feliz...
Toma un cuerpo, prisionero del miedo,
y arrebátale la soledad, sin límite de lunas.
Devuélvele la confianza al pulso de sus noches,
entablando batalla contra desengaños y adioses.
En la estación de los besos, no habrá ganador.
Ya no sabrá a insomnio de trenes el rayar del alba.

Beatriz Hernanz Angulo, de "La lealtad de los espejos" (1993)

Me alegra que me hayas leìdo, y por supuesto, que te haya gustado mi texto :P
Un abrazo amiga

Nuevo Ícaro dijo...

Lo siento Pitima pero disiento contigo, con este hombre es inevitable repetirse, Genial hermano, genial. Te dejo solo unos días y me vienes con este pedazo de texto.
Aunque no comentare nada de su contenido, escuece bastante.

prometeo dijo...

De verdad que siento que escueza. Así se escribe la historia, lo sabes. Todo forma parte del espectáculo, y como tal, debe continuar. Un día, no muy lejano, tendrás algo que relatar desde otro punto de vista, justo desde el que te es negado en estos momentos.
Poderosos e incontestables argumentos avalan lo dicho por nuestra paisana hermano. Vuelvo a agradecer los halagos, pero sin duda lo que mejor me hace sentir es que lo hayas leído. Como dice la canción, agradecido y emocionado, solamente puedo decir, gracias por venir.

Gracias a los dos por continuar al otro lado de la pantalla.