martes 29 de julio de 2008

El regreso

Hay ocasiones en las que me pierdo buscando la historia. Me siento al teclado, abro las ventanas de mi casa para ver si esos árboles parlanchines que me observan me traen ese cuento que escruto incesante. ¿Donde se esconden? ¿Donde nacen? Resulta complicado atraparlas a golpe de tecla. Es necesario que lleguen nacidas. Descubiertas. Ayer logré comprenderlo. Son ellas las que se dan a ti. Son ellas las que te buscan. Ellas son las te encuentran...

"... No me gustan las vueltas. Me da la impresión que me paso media vida regresando. Se regresa cansado. Casi siempre con el alma encogida. La espera se tiñe siempre, casi siempre, de esperanza. El regreso lo hace de momentos vividos e irrepetibles. Y digo irrepetibles, porque cada momento, por sí, lo es. Y más los felices. En la vuelta se añora, aunque no se quiera. Siempre ha sido así. Y sucede, con asiduidad, que siempre ha quedado algo por decir, por hacer. Por dar.

Me encontraba yo envuelto en esta serie de conjeturas, cuando avanzando mi vista en el pasillo observo como, de nuevo, alguien ha ocupado indebidamente mi asiento. Se trata una señora mayor. Su pelo es rubio, demasiado rubio. La cara, traidora, delata su edad. Cada arruga suya, una vivencia pasada. Con la amabilidad que subsiste a mi cansancio me acerco a ella:

- Perdone señora, me temo que se encuentra sentada en mi asiento - le digo con tono condescendiente. En realidad no tengo interés alguno en ese sitio, pero me niego a que alguien me levante de su asiento, por lo que es necesario saber cual es el suyo para así poder ocuparlo.

- Ya me imagino hijo, me hicieron lo mismo en Alicante. Nos dieron asientos separados y no hubo forma de sentarnos juntos. Mi marido está unas filas más adelante, y me tengo que pasar todo el viaje sola. Tú te crees, a esto no hay derecho hombre. Separar de esa manera a la gente.

Comprendo que no entendió lo que le quise decir, pero el avión no va nada lleno, y tal vez haya suerte, y nadie me mueva del asiento de pasillo del que me apropio. Cuando arman las rampas, nadie se sienta a mi lado, así que me dirijo de nuevo a mi distraída compañera de viaje:

- Acaban de cerrar las puertas, y creo que este asiento no lo ocupará nadie, con lo que si quiere le aviso a su marido para que pueda hacer al menos este medio viaje con él.

Tarda en mirarme, y cuando lo hace tiene los ojos brillantes, arrasados de ausencia. Decido volver a mis cosas y me reprocho la torpeza de haber sido yo el que no la había comprendido. A los pocos minutos se quedó dormida. Quizá en el regazo de su compañero de camino..."


9 comentarios:

Luna dijo...

Una vez más me ha encantado y entristecido al mismo tiempo. Terminar el viaje solo debe ser duro, y más si nos pesa la maleta con los recuerdos de lo que fue viajar acompañado.

"¿te vale con mi corazón en medio de la calle?
O en un rincón de tu bolsa de viaje..."

http://www.goear.com/listen.php?v=242262f

Un beso vida.

Pitima dijo...

A veces quisieras despegarte de ese recuerdo y no consigues que se vaya jamás. Nunca más te quedarás sola, siempre está ahí, observándote, acompañándote para siempre. O lo odias por no dejarte un segundo en paz, o lo adoras por lo mismo, por ser lo único que te salva la vida en esos momentos en que no podrías sobrevivir tú sóla.
Son esos pesados fantasmas.
Precioso y emotivo texto.
Un bico.

HADEX dijo...

Qué bello y qué triste!

prometeo dijo...

#lunita#: Como sabes siempre es duro continuar camino después de "algo". Como también sabes, esa maleta ha de seguirnos allá donde vayamos. Como dice Pitima, para nuestra salvación, o para nuestra perdición. Dichosos regresos...
Bicos princesa.

#pitima#: Amén y gracias. Es que no tengo nada que añadir. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Que sola está la gente sola...

hadex: Perdón por la tristeza. Ojalá la felicidad se pudiese transmitir de manera tan sencilla, sin caer en rococos.

Etiam dijo...

Me ha encantado, me he quedado con los ojos como platos, reconozco que lo he tenido que releer para entenderlo porque a estas horas y con el sueño cambiado como ando, pues...
Un besiño, todavía queda verano y espero que lo disfrutes hasta su último segundo

prometeo dijo...

Pues mal por andar con el sueño cambiado. Los sueños no se cambian. Se cumplen. Al menos se intenta... :P
Más me costó a mí entenderlo, pero hay miradas que hablan por sí solas, y que te hacen sentir muy pequeñito. Espero que hayas disfrutado de tus vacaciones por el norte. Por más el norte quiero decir. Anda que...
El verano se intenta disfrutar a intervalos, esto es, a golpe de finde. Ya ves, los que tenemos que sacar a este pais de la crisis, perdón, desaceleración... ¿O es politicamente correcto decir crisis a estás alturas? Bueno, que me enrollo. Bienvenida, y deseando leer las andanzas de una chica del sur por las frías tierras del norte.

Cris dijo...

Hola
te devuelvo la visita y estoy leyendo encantada.. me está llegando. Este texto-cuentecillo es precioso...
me recordó algo que me pasó (una compañera de viaje) y escribir, te mando el enlace por si te apetece leer:
http://elsegundodecris.blogspot.com/search/label/compa%C3%B1eros%20de%20viajes.

Ummm ademas lo de los árboles parlanchines... me recordó mas cosas... bueno... muchas cosas me están recordando otras...
te mando otro enlace y no te saturo mas por hoy, je je
http://elsegundodecris.blogspot.com/2008/06/el-baile.html

Un placer encontrarte..
besos

prometeo dijo...

Gracias por el regalo!

Un día en algún sitio leí que jamás seriamos capaces de escribir algo en nuestro blog que no hubiero sido escrito nunca en la red. Nuestros pensamientos, y por ende aquellos que escribimos son tan originales como un trozo de trigo en un granero abarrotado de granos de trigo. Pero son nuestros, y eso los hace diferentes. O especiales. Que sé yo.
La soledad es una ingrata compañera de viaje cuando no quedán más que recuerdo. Cuando lo vivido pesa más que lo que queda por vivir. Las lágrimas de tu compañera o la mirada de la mía no demandan nada. Ni un kleenex ni un caramelo. Son mudos testigos de un aislado mundo interior desierto que no es capaz de reconocer nada que no sea pasado. Bonito tu gesto, yo no supe.
Tu segundo texto me ha dejado sin palabras. No sé que decir. No se me ocurre. Bueno sí. Muy bello.
Nos seguiremos leyendo. Ya lo creo.

Cris dijo...

Hola de nuevo.
Bueno, me parece precioso que tengamos esas conexiones al hablar de sentimientos universales o parecidos desde puntos de vista particulares, enriquece siempre y e interesante como nos vemos reflejados en las visiones de los demás. Calma esa a veces molesta visita de la soledad.
Gracias por dedicar algo de tu tiempo a leer lo que te envié. No hace falta que me lo comentes, no hay compromiso en eso.
te sigo leyendo...