jueves 31 de enero de 2008

Yamore

Frío
Había perdido definitivamente la noción del tiempo. Junto a ella, tal vez muerto, yacía el cuerpo de un joven con el que había intercambiado apenas tres palabras al inicio de la travesía. Había calculado su edad, quizá dos o tres años menor que ella. Él había notado su estado, y gentilmente le procuro un sitio algo mayor para su comodidad. Ahora sentía la rigidez de su presencia. Hacía horas que vagaban por el inmenso océano sin rumbo determinado. Al compás de las olas. Al capricho del viento. Hacía horas que sus esperanzas se habían agotado. Como el combustible. Ahora sólo quedaba esperar. Se negaba a pensar que su mortal intento había sido en vano. Decidió jugársela a un desesperado todo o nada por él. Sólo por él. Un ilimitado acto de amor maternal la había conducido a aquel camino sin salida. ¿Que sabría de amor maternal alguien que jamás había sido madre? ¿Era realmente amor o era un simple y atroz instinto de supervivencia? Ahora apenas podía enlazar los pensamientos. A la torpeza física se le había unido una vagancia mental que le impedía articular cualquier tipo de palabra. Al contrario que otras, la muerte por frío, duele. Despúes de la tiritera, del castañear de dientes, viene unos profundos pinchazos en las zonas más alejadas del corazón. Un dolor que se hace insoportable. Pero ella, ya no lo sentía desde hacía rato. Sabía que pronto perdería la consciencia. ¿Y si hubiera salido bien? ¿Y si hubieran sido capaces de llegar a la playa? ¿Y si hubiera sido capaz de alumbrar a su hijo sobre la nueva tierra? Sin ningún género de dudas, había valido la pena...


miércoles 30 de enero de 2008

Wet sand

"... Noches hubo en que me creí tan seguro de poder olvidarla que voluntariamente la recordaba. Lo cierto es que abusé de estos ratos; darles principio resultaba más fácil que darles fin... (El Zahir)"
La música tiene el abominable poder de transportarte en el tiempo. De repente, cuando menos te lo esperas, una canción en concreto, rasca con la uña levantando heridas acaso olvidadas. Escudriña los pliegues más profundos de tu memoria y evoca en un momento instantes de otra época, de otra vida o de otro siglo. Y como tenemos la rara capacidad de sentir como presentes los recuerdos del pasado, nos ponemos tristes. Bien por la tristeza del pasado evocado, bien por la nostalgia de anteriores periodos de felicidad. Según Punset, una cebra en la 5ª Avenida, sería incapaz de inquietarse por el recuerdo de un león persiguiéndola por las praderas del Serengueti. Eso nos diferencia de los animales y nos hace humanos. Quién fuera cebra. A veces.
Personalmente, esta canción que aquí les presento, produce sobre mi todos y cada uno de los síntomas anteriormente descritos. We have met the enemy and he is us...




My shadow side, so amplified,
Keeps coming back dissatisfied
Elementary son but it's so...
My love affair with everywhere was innocent,
Why do you care?
Someone start the car time to go...
You're the best I know

My sunny side has up and died,
I'm betting that when we collide
The universe will shift into a low
The travesties that we have seen
Are treating me like Benzedrine
Automatic laughter from a pro

My, what a good day for a walk outside
I'd like to get to know you a little better, baby,
God knows that I really tried

My, what a good day for a take out bride
I'd like to say we did it for the better of

I saw you there, so unaware,
Those hummingbirds all in your hair
Elementary son but it's so...
The disrepair of Norma Jean
Could not compare to your routine
Balarama beauty going toe-to-toe

My, what a good day for a... let it slide
I'd like to say we did it for the better of

I thought about it, and I brought it out
I'm motivated by the lack of doubt
I'm consecrated, but I'm not devout
The mother, the father, the daughter, yeah

Right on the verge, just one more dose
I'm traveling from coast-to-coast
My theory isn't perfect, but it's close
I'm almost there, why should I care?
My heart is hurting when I share
Someone open up and let it show

My, what a good day for a walk outside
I'd like to think we did it for the better of

I thought about it, and I brought it out
I'm motivated by the lack of doubt
I'm consecrated, but I'm not devout
The mother, the father, the daughter, oh

You don't form in the wet sand,
You don't form at all
You don't form in the wet sand,
I do, yeah
You dont' form in the wet sand,
You don't form at all
You dont' form in the wet sand,
I do

martes 29 de enero de 2008

20 microcuentos clásicos (y 2)

Como lo prometido es deuda, aquí llega la segunda parte de los microcuentos. Vale la pena perder unos minutos saboreando el inmenso poder de la palabra.

TEMOR DE LA CÓLERA
En una de sus guerras, Alí derribó a un hombre y se arrodilló sobre su pecho para decapitarlo. El hombre le escupió en la cara. Alí se incorporó y lo dejó. Cuando le preguntaron por qué había hecho eso, respondió:
-Me escupió en la cara y temí matarlo estando yo enojado. Sólo quiero matar a mis enemigos estando puro ante Dios
Ah’med el Qalyubi


EL DEDO
Un hombre pobre se encontró en su camino a un antiguo amigo. Éste tenía un poder sobrenatural que le permitía hacer milagros. Como el hombre pobre se quejara de las dificultades de su vida, su amigo tocó con el dedo un ladrillo que de inmediato se convirtió en oro. Se lo ofreció al pobre, pero éste se lamentó de que eso era muy poco. El amigo tocó un león de piedra que se convirtió en un león de oro macizo y lo agregó al ladrillo de oro. El amigo insistió en que ambos regalos eran poca cosa.
-¿Qué más deseas, pues? -le preguntó sorprendido el hacedor de prodigios.
-¡Quisiera tu dedo! -contestó el otro
Feng Meng-lung


AQUELLA MUERTA
Aquella muerta me dijo:
-¿No me conoces?… Pues me debías conocer… Has besado mi pelo en la trenza postiza de la otra.
Ramón Gómez de la Serna


EL HOMBRE INVISIBLE
Aquel hombre era invisible, pero nadie se percató de ello.
Gabriel Jiménez Emán


AMENAZAS
-Te devoraré -dijo la pantera.
-Peor para ti -dijo la espada.
William Ospina


CUENTO DE ESPANTOS
Violó la cripta a medianoche. Halló su propio cadáver en el sarcófago.
José Emilio Pacheco


“NULLA DIES SINE LINEA”
-Envejezco mal -dijo; y se murió.
Augusto Monterroso


AMOR Y ODIO
Una mujer dijo a un hombre:
-Te amo.
Y el hombre respondió:
-Mi corazón se cree merecedor de tu amor.
Y la mujer habló:
-¿No me amas?
Y el hombre sólo elevó sus ojos hacia ella y calló.
Entonces la mujer gritó:
-Te odio.
Y el hombre dijo:
-Pues, entonces, mi corazón también es merecedor de tu odio.
Gibrán Jalil Gibrán


UN PACIENTE EN DISMINUCIÓN
El señor Ga había sido tan asiduo, tan dócil y prolongado paciente del doctor Terapéutica que ahora ya era sólo un pie. Extirpados sucesivamente los dientes, las amígdalas, el estómago, un riñón, un pulmón, el bazo, el colon, ahora llegaba el valet del señor Ga a llamar al doctor Terapéutica para que atendiera el pie del señor Ga, que lo mandaba llamar.
El doctor Terapéutica examinó detenidamente el pie y “meneando con grave modo” la cabeza resolvió:
-Hay demasiado pie, con razón se siente mal: le trazaré el corte necesario, a un cirujano.
Macedonio Fernández


CUENTO DE HORROR
La mujer que amé se ha convertido en fantasma. Yo soy el lugar de sus apariciones.
Juan José Arreola


HABLABA Y HABLABA…
Hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba. Y venga hablar. Yo soy una mujer de mi casa. Pero aquella criada gorda no hacía más que hablar, y hablar, y hablar. Estuviera yo donde estuviera, venía y empezaba a hablar. Hablaba de todo y de cualquier cosa, lo mismo le daba. ¿Despedirla por eso? Hubiera tenido que pagarle sus tres meses. Además hubiese sido muy capaz de echarme mal de ojo. Hasta en el baño: que si esto, que si aquello, que si lo de más allá. Le metí la toalla en la boca para que se callara. No murió de eso, sino de no hablar: se le reventaron las palabras por dentro.
Max Aub

lunes 28 de enero de 2008

Pienso en ti

La sala de espera
Entró con cierto grado de nerviosismo. Enseguida, un hombre de camisa azul cielo le tomó los datos y le preguntó cual era el motivo de su visita. Un persistente dolor de oídos le había llevado hasta allí. En realidad no era muy amigo de ir al médico, y menos a urgencias, pero la presión de su entorno casi lo arrastraron al indeseable lugar. Que si te puede provocar una perforación del tímpano, que si conozco a uno que no fue al médico y..., que si te puedes quedar sordo per seculum seculorum. Al final, más el ocio que la preocupación terminó con sus huesos en aquella caótica sala de espera. Trató de encontrar un sitio para aguardar pacientemente su turno, pero aquello era misión casi imposible. En aquellos incómodos asientos de plástico azul se reunía una heterogénea masa de las más dispares muestras de individuos. Ancianos de miradas perdidas y ojos encharcados acompañados de suegras molestas porque, según decían por el móvil, era la enésima vez en la semana que se encontraban en tal situación, familias enteras de tez oscura vestidas de negro acompañando a su primo, que según comentaban, era la cuarta vez que recibía una puñalada, una mujer con las manos juntas maldiciendo el día que se les ocurrió comprarle la moto por aquel aprobado en matemáticas, una carnicera del Dia a punto de marearse apretando el dedo índice con un pañuelo ensangrentado. De repente reparó en ella.
Tenía el corazón roto, pero sabía que aquello no era cosa médicos, y una repentina indigestión y su patológica hipocondría la habían conducido hasta allí. Tenía el pelo negro carbón, con bucles que hacían brillar la gris sala, los ojos azul imposible, y los labios de un rojo tan intenso como las emociones de Luis cuando se fijo en ella. Tenía cierto aire de pena. Estaba en un hospital, seguro que no estaría para fiestas, pero denotó que aquel aire que envolvía a aquella princesa trascendía de su actual estado físico. Vestía impecablemente con una blusa de rayas que sobresalía a una chaquetilla negra que le marcaba la cintura. Unos levis ajustados que se embebían en unas botas brillantes de piel azul con un vertiginoso tacón. Su belleza resplandecía en aquel entorno repleto de tristeza y de mediocridad por las cuatro esquinas. Su mirada perdida le daba un áurea de misterio. Pronto supo Luis que si ella no era la mujer de su vida, al menos debía ser muy parecida. Su corazón empezó a latir más rápido. La respiración aumentó su frecuencia. En la sala dejó de haber gente. Sólo estaban ella y él. El resto se había difuminado. Desaparecido. Ella era el centro de la sala. De la cuidad. Del universo. De su existir. Sintió desfallecer. Un sudor frío le recorrió la frente. Sin saber como se vio en el suelo. Enseguida varias personas lo rodearon y comenzaron a preguntarle si se encontraba bien. Luis no podía responder, pero de haber podido les habría dicho que jamás en su vida se había encontrado mejor.



domingo 27 de enero de 2008

Quien fuera

Probablemente una de las canciones de amor más bellas que se hayan escrito nunca. Quien fuera el batiscafo de tu abismo...

Estoy buscando una palabra
en el umbral de tu misterio.
¿Quién fuera Alí Ba-ba?
¿Quién fuera el mítico Simbad?
¿Quién fuera un poderoso sortilegio?
¿Quién fuera encantador?
Estoy buscando una escafandra,
al pie del mar de los delirios.
¿Quién fuera Jacques Custeau?
¿Quién fuera Nemo el capitán?
¿Quién fuera el batiscafo de tu abismo?
¿Quién fuera explorador?
Corazón obscuro,
corazón con muros
corazón que se esconde,
corazón que está donde,
corazón en fuga,
herido de dudas de amor.
Estoy buscando melodía
para tener como llamarte
¿Quién fuera ruiseñor?
¿Quién fuera Lennon y McCartney,
Sindo Garay, Violeta, Chico Buarque?
¿Quién fuera tu trovador?

sábado 26 de enero de 2008

Sobra...

Llegó la primavera a veintiséis de enero. Es curioso. El frío de la mañana todavía hiela caras pero él, imperturbable, quiere lucir ya. Aún, sin haber terminado el invierno, estos días rememoran estaciones pasadas. Estaciones por venir. Sobra, con perdón.



Sobra
Sobra, está envenenada
tu paz pa mi calma
como sobré pa ti algún día
cuando me faltabas
sobra, que intentes venderme
de nuevo lo eterno
nació de ti que todo tiene su fin
es que no ves, que haces sufrir
que un te quiero, un lo siento
no son mentiras para disfrazarlas
entérate no soy un juego,
estoy cansado de ser eso para ti.

Sobra tu ego, tu cruel voluntad
que no sientes nada cuando te pierdo
tus mil perdones, perfectos traidores
capaces de hacerme no ver más allá
sobran tus manos prestadas por la soledad
del temor de tu alma,
que me perdone lo poco que quede
aquí dentro, lo poco que te ame de mi.

Pero me sobra lo nuestro.

Sobra, no te acompañan los ojos ni a la mitad
de lo que dices que sientes,
sobra, sobra, que se te olvida que sobra por ti
por ti…
...
Aunque me duela más que a ti
aunque me duela más que a ti

viernes 25 de enero de 2008

El tiovivo

Confieso que casi lo he conocido hace nada, y que no he escuchado sus canciones más de una o dos veces. Pero me ha ganado. Se llama Luis Ramiro, y es un cantautor de esos de pico pala. De esos de mínimo escenario y cerveza en la mesa. Pero palada a palada va haciendo su caminito. Tiene canciones que se paladean. Absolutamente deliciosas. Sin desperdicio. Repito que todavía lo estoy aprendiendo, pero me quedo con esta perla, Puta. Hay muchas más joyas, como Perfecta, un auténtico homenaje al autoestima de la que duerme a nuestro lado. Pero como hoy es viernes, vamos a poner una canción positiva. De la tragedia clásica que es el amor no correspondido, Luis le da la vuelta completa a su particular tiovivo.
nota: abténganse seguidores de "el chivi" y demás trovadoresca urbana.



Ricardo se nos ha enamorado de Maria,
Maria no le quita los ojos a Miguel,
y éste llora en un parque por Lucia...
y mientras, Lucia se come las uñas pensando en Juan Manuel...
sin saber que él ahora estará con Carmen,
pero Carmen quisiera estar con Daniel,
y Daniel está recordando a Elvira,
y Elvira se está acordando de Andrés...

Un clavo saca otro clavo....
y si tu te desesperas,
ten muy claro que el tiovivo
nunca para de dar vueltas....
Y si hoy las flores se secan,
tu sal ya de tu trinchera
y tira al suelo las recetas,
que mañana es primavera...

Remedios
ha soñado esta noche con Alberto
y Alberto sueña despierto con David,
pero David no es feliz si no es contigo,
y tu te pasas el tiempo con Raquel...
pero Raquel siempre quiso a su primo,
aquel que se casó con Maribel,
y Maribel ahora quiere volver conmigo,
y yo siempre pensando en...
y yo escibiéndole canciones a ...
y yo llamando y colgando y callando
y sufriendo por no estar con...

Un clavo saca otro clavo...
y si tu te desesperas,
ten muy claro que el tiovivo
nuca para de dar vueltas...
Y si hoy las flores se secan,
tu sal ya de tu trinchera
y tira al suelo las recetas,
que mañana es primavera...

En un bar, en la calle, en la discoteca,
en el mercado, en un paso de cebra,
en una esquina, en la playa nudista,
en un parque, en un chat o en la oficina...
en un carnaval o en la peluqueria,
en un museo, un avión en un parque...
en un gimnasio...en un restaurante,
en un sexshop, en la junta de vecinos,
en un concierto de un tal Luis Ramiro,
mira que el amor siempre llega y no avisa...
y si te dejan ponte otra camisa....

Un clavo saca otro clavo....

jueves 24 de enero de 2008

Thank you stars

Malas hierbas
Era un hombre de mediana edad, y vestía una bata azul, de las que ahora se ven poco. Le recordó a cuando de pequeño iba a la ferretería, y un joven que llevaba un uniforme similar, le vendía clavos del cinco, metidos en un cucurucho de papel de estraza. Le aseguro que es lo mejor que tenemos, le dijo el hombre enseñándole un bidón de color verde, con esto olvídese para siempre de las malas hierbas. En 1954, con quince años, recuerda con meridiana claridad como Eva, así se llamaba, le presentó a su primer novio. Él bebía los mares por ella, pero su errada táctica lo había convertido en su mejor amigo. Aguantaba a su lado. Escuchaba relatos en los que nunca era él el protagonista. Que haría yo si tú me faltaras, le decía Eva una y mil veces con sus ojos estrellados que alumbraban los oscuros océanos su soledad. No había detalle de aquella relación que no le fuera minuciosamente descrito. Era tal la emoción de Eva, que en las noches de verano le lanzaba piedras al cristal de su habitación, para ponerle al día de las últimas peripecias con aquel primer amor. Él, imaginándose en el cuerpo del afortunado, disfrutaba con aquellos primeros besos, aquellas primeras caricias, aquellos primeros prohibidos juegos que le habían sido negados. Ya se le pasará, es un memo sin cabeza y entonces estaré yo, se mordía por dentro en silencio. Y tenía razón. Se le pasó. Pero el siguiente memo tampoco era él. Ni el siguiente, ni el siguiente, ni el siguiente. Él se conformaba con no perderla. Por seguir teniéndola cerca. Con ser su amigo, su confidente, su paño de lágrimas. Era el hombro al que acudía cuando algún memo dañaba su delicado corazón. Era la mano que la ayudaba a levantar cuando algún memo la dejaba sin ganas de seguir. Tampoco faltó a su primera boda. Tuvo el honor de ser el padrino. Eva así lo quiso. Y le costó mucho convencer a aquel músico checo rubio con el que se casó. También estuvo a su lado cuando ella dio a luz a su primera hija. Malena. Siempre recordará la cara de ternura de Eva cuando le daba el pecho a su pequeña Malena. Incansable, hospedó en su propia casa a las dos mujeres de su vida cuando Eva decidió separarse de aquel rudo eslavo. También asistió a su segunda boda. A su segundo alumbramiento. A su tercera boda... Siempre allí. Infatigablemente fiel. Era su amigo. Sabía tanto de la vida de Eva como de la suya propia. Nunca le había fallado. En el fondo guardaba una diminuta esperanza de que Eva se diera cuenta que Él era el hombre de su vida. Pero nunca se la dio.
Estúpidas hierbas, maldijo mientras las arrancaba de alrededor de aquella fría losa de mármol blanco con vetas grises. Mientras aplicaba el herbicida, pensó que tal vez la próxima semana ya no tendría que traer los guantes amarillos de jardinero. Con un poco de suerte me aguanta así hasta el otoño. La última cara que vio Eva antes de cerrar sus ojos para siempre fue la de Él. Había estado allí siempre. No le iba a fallar ahora. Todos los sábados por la mañana la iba a visitar y a llevarle media docena de rosas rojas. Incluso ahora, era el que se encargaba de arrancarle las malas hierbas.


miércoles 23 de enero de 2008

Crisis

Las bolsas de todo el mundo se desploman. El fantasma de la recesión en EEUU hace tambalear la macroeconomía de toda Europa. Reuniones de los altos cargos de la banca europea. No puede ser, nuestras acciones pierden miles de millones. Hay que pararlo como sea. Gabinetes de crisis reunidos hasta horas intespestivas. ¿Como no lo hemos previsto?¿Como puede ser que estuviésemos tan ciegos? Inyectaremos dinero. Falta liquidez. Eso paleará temporalmente la situación, y cuando regrese, estaremos ya a buen recaudo. Llegó la crisis. Manda cojones...



Sólo piensa en todas las bocas hambrientas
que alimentar,
mira alrededor todo el sufrimiento que creamos,
tantas caras solitarias dispersas por todas partes,
buscando lo que necesitan
Es este el mundo que creamos?
que hicimos por Él?
es este mundo que invadimos contra las leyes?
así parece, al final de todo.
Es por esto por lo que estamos viviendo el presente?
el mundo que creamos?
Sabes que todos los días
nace un niño indefenso,
que necesita cuidado y amor
en un hogar feliz
en alguna parte.
Un hombre rico está sentado en su trono,
mirando la vida pasar.
Es este el mundo que creamos,
lo hicimos nuestro.
Es este el mundo que devastamos hasta los huesos?
Si existe un Dios en el cielo viéndonos
que pensará de lo que hicimos
en el mundo que Él creo?



Who wants to live forever

Hay historias que están condenadas al fracaso. Historias que están fuera de lugar. De tiempo. Historias inconcebibles que mueren antes de haber nacido. Historias incompletas, partidas por la mitad de un capítulo. Historias efímeras con guiones abstractos. Incomprensibles. Historias que se van apagando a lo largo de los años como una vela que extingue la llama en su propia cera. Historias que se ahogan. Historias que terminan... Historias que perduran en estado latente, esperando otra oportunidad, reduciendo su ritmo cardiaco a la mínima expresión, pasando desapercibidas. Historias que parecen yermas. Inmóviles. Desvaídas... Historias que resucitan. Que renacen de sus propias cenizas. Historias que no mueren. Que no se apagan ni se ahogan. Que no terminan. Perviven al paso de los meses, de los años, de los siglos. No, esas no se extinguen. Nos sobrevivirán.


No hay tiempo para nosotros
No hay lugar para nosotros
Qué es esta cosa que crea nuestros sueños
que a pesar de todo se nos escapan
Quién quiere vivir para siempre
Quién quiere vivir para siempre
No hay oportunidad para nosotros
Está todo decidido para nosotros
Este mundo tiene sólo un buen momento
desechado para nosotros
Quién quiere vivir para siempre
Quién quiere vivir para siempre
Quién se atrevería a amar para siempre
Cuando el amor debe morir
Mas toca mis lágrimas con tus labios
Toca mi mundo con tus dedos
Y podemos tener para siempre
Y podemos amar para siempre
Para siempre es nuestro día de hoy
Quién quiere vivir para siempre
Quién quiere vivir para siempre
Para siempre es nuestro día de hoy
Sin embargo, ¿Quién espera para siempre?

martes 22 de enero de 2008

20 microcuentos clásicos o el poder de la palabra (y 1)

Bueno, buceando por el ancho oceáno que es la red, encontré un blog donde se recogían una serie de microcuentos de autores ilustres. Con muy pocas palabras, me impresiona lo que llegan a sugerir y a despertar nuestra, a veces, dormida imaginación. Como muestra evidente, este relato compuesto única y exclusivamente por seis palabras:

“For sale: baby shoes, never worn”
(“Vendo zapatos de bebé, sin usar”)
Ernest Hemingway


DE INSTANTE EN INSTANTE
Era un yogui muy anciano. Ni siquiera él mismo recordaba sus años, pero había mantenido la conciencia clara como un diamante, aunque su rostro estaba apergaminado y su cuerpo se había tornado frágil como el de un pajarillo. Al despuntar el día se hallaba efectuando sus abluciones en las frescas aguas del río. Entonces llegaron hasta él algunos aspirantes espirituales y le preguntaron qué debían hacer para adiestrarse en la verdad. El anciano los miró con infinito amor y, tras unos segundos de silencio pleno, dijo:
-Yo me aplico del siguiente modo: Cuando como, como; cuando duermo, duermo; cuando hago mis abluciones, hago mis abluciones, y cuando muero, muero.
Y al concluir sus palabras, se murió, abandonando junto a la orilla del río su decrépito cuerpo.
Anónimo hindú


TRANVIA
Por fin. La desconocida subía siempre en aquella parada. “Amplia sonrisa, caderas anchas… una madre excelente para mis hijos”, pensó. La saludó; ella respondió y retomó su lectura: culta, moderna.
Él se puso de mal humor: era muy conservador. ¿Por qué respondía a su saludo? Ni siquiera lo conocía.
Dudó. Ella bajó.
Se sintió divorciado: “¿Y los niños, con quién van a quedarse?”
Andrea Bocón


EL DRAMA DEL DESENCANTADO
…el drama del desencantado que se arrojó a la calle desde el décimo piso, y a medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad, cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común, de modo que en el instante de reventarse contra el pavimento de la calle había cambiado por completo su concepción del mundo, y había llegado a la conclusión de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta falsa valía la pena de ser vivida.
Gabriel García Márquez


EL SUEÑO DEL REY
-Ahora está soñando. ¿Con quién sueña? ¿Lo sabes?
-Nadie lo sabe.
-Sueña contigo. Y si dejara de soñar, ¿qué sería de ti?
-No lo sé.
-Desaparecerías. Eres una figura de su sueño. Si se despertara ese Rey te apagarías como una vela.
Lewis Carroll


SOLEDAD
Le fui a quitar el hilo rojo que tenía sobre el hombro, como una culebrita. Sonrió y puso la mano para recogerlo de la mía. Muchas gracias, me dijo, muy amable, de dónde es usted. Y comenzamos una conversación entretenida, llena de vericuetos y anécdotas exóticas, porque los dos habíamos viajado y sufrido mucho. Me despedí al rato, prometiendo saludarle la próxima vez que le viera, y si se terciaba tomarnos un café mientras continuábamos charlando.
No sé qué me movió a volver la cabeza, tan sólo unos pasos más allá. Se estaba colocando de nuevo, cuidadosamente, el hilo rojo sobre el hombro, sin duda para intentar capturar otra víctima que llenara durante unos minutos el amplio pozo de su soledad.
Pedro de Miguel


SUEÑO DE LA MARIPOSA
Chuang Tzu soñó que era una mariposa. Al despertar ignoraba si era Tzu que había soñado que era una mariposa o si era una mariposa y estaba soñando que era Tzu.
Chuang Tzu


EL SOLDADO
Había perdido en la guerra brazos y piernas. Y allí estaba, colocado dentro de una bolsa con sólo la cabeza fuera. Los del hospital para veteranos le compadecían, mientras él, en su bolsa, pendía del techo y oscilaba como un péndulo medidor de tragedias. Pidió que lo declarasen muerto y su familia recibió, un mal día, el telegrama del Army: “Sargento James Tracy, Viet-Nam. Murió en combate”.
El padre lloró amargamente y pensó para sí: “Hubiera yo preferido parirlo sin brazos ni piernas; así jamás habría tenido que ir a un campo de batalla”.
Marcio Veloz Maggiolo


EL GESTO DE LA MUERTE
Un joven jardinero persa dice a su príncipe:
-¡Sálvame! Encontré a la Muerte esta mañana. Me hizo un gesto de amenaza. Esta noche, por milagro, quisiera estar en Ispahán.
El bondadoso príncipe le presta sus caballos. Por la tarde, el príncipe encuentra a la Muerte y le pregunta:
-Esta mañana ¿por qué hiciste a nuestro jardinero un gesto de amenaza?
-No fue un gesto de amenaza -le responde- sino un gesto de sorpresa. Pues lo veía lejos de Ispahán esta mañana y debo tomarlo esta noche en Ispahán.
Jean Cocteau


UN MILAGRO
Le habían asegurado que la Sagrada Imagen retornaría el movimiento al brazo paralizado y la señora tenía mucha fe. ¡Lo que consigue la fe! La señora entró temblando en la misteriosa cueva y fue tan intensa su emoción que enmudeció para siempre. Del brazo no curó porque era incurable.
Lorenzo Villalonga


lunes 21 de enero de 2008

Asturias

El regreso
"Que no queremos ser tanto.
Queremos vivir en nuestra tierra
agrietada de manantiales cristalinos,
andar un poco más lejos que las fronteras
por la sublime añoranza del regreso..."
Manolo Chinato

Mientras esperaba paciente- mente la cola que se había formado en el pasillo del avión, le vinieron de repente a la mente las imágenes, que como a fuego, habían quedado registradas en su cabeza. Eran imágenes en blanco y negro. Borrosas por el tiempo que había ya pasado. Imágenes de gente triste, despidiéndose de sus seres queridos, a los cuales, a lo peor, nunca más volverían a ver. Un muelle abarrotado de maletas que contenían las ilusiones de vidas mejores. Abrazos, lágrimas, te quieros, más lágrimas. Imágenes de un vapor que cruzaría el Atlántico para llevarlos tan lejos de sus tierras, que ni la menor brisa les traería la más mínima fragancia de éstas. Ahora recordaba todo aquello con cierta nostalgia, pero sin pena. Al fin y al cabo, el sueño de acabar sus días sobre la tierra que un día lo veía nacer, estaba a punto de cumplirse. Por qué no abrirán de una santa vez las puertas del maldito avión!
Un taxi lo llevó hasta su casa por caminos que no conocía. Había cambiado mucho su tierra en estos últimos cincuenta y siete años. Iba tan abstraído con el nuevo paisaje que ni siquiera intercambió una sola palabra con el joven que lo conducía directo a su hogar. Porque sin duda, ese era su hogar. El que llevaba en el corazón. El que le hacía retorcer de angustia cada vez que su cabeza le traía clandestinamente imágenes de su tierra. Verdes praus. Negras montañas de negro carbón. Picos nevados. Verticales acantilados, muerte de blancas espumas. Sin duda, aquel era su hogar. El que lo había parido. Del que acabaría formando parte.
Llegó a la casona. El revoco, que otrora fuera blanco, se desconchaba en algunas zonas, dejando desnuda la parda piedra que conformaba los muros. La veía igual que la había dejado. Pero diferente. El estrecho camino que conducía a su casa le valió para comprobar que gran parte del pueblo estaba vacío. Las contras de las ventanas estaban echadas y las puertas, que en su niñez recordaba constantemente abiertas, permanecían cerradas, casi como si hubieran cicatrizado junto a la fachada, formando un todo falto del más mínimo atisbo de vida.
Pronto distinguió los inconfundibles aromas de su aldea. De mar, de yerba, de tierra húmeda. Sin duda, su tierra lo había reconocido y le regalaba en cada inspiración pedazos del aire que tanto había añorado. Bonita forma de darme la bienvenida, pensó. Aquí me tienes, a tú hijo pródigo. Pronto seré Tú. Y se sentó en el viejo banco de madera de castaño que se encontraba frente a la chimenea, tal vez un poco más retorcido que como él lo recordaba. Y supo que por fin podría descansar. Había regresado.

domingo 20 de enero de 2008

Spente le stelle

Las olas del corazón no estallarían en tan bellas espumas, ni se convertirían en espíritu, si no chocaran con el destino, esa vieja roca muda.
Friedrich Hölderlin

Falta Tu Estrella - (Spente le Stelle)
Tu me perdiste
por un capricho
Me traicionaste
te guardaré rencor.
Ahora te arrepientes
Pides perdón...perdón...
Ya no te oigo,
Ya no tengo corazón
Hay que olvidar
Para poder vivir
Pero al caer la noche, la noche, la noche...Ah!
Falta tu estrella
Entre los dedos de la luna
llora mi alma
Porque te busca y sabe bien que ya no estás
Fría la noche
Y la esperanza siempre breve
Pura pena, amargo llanto
Un corazón desesperado que se va...

La mujer más guapa del mundo

Recuerdo, como si fuera hoy, haber escuchado, hace muchos años ya, un vinilo que mi padre compró de un grupo llamado La Mandrágora. En realidad no era el nombre de un grupo, sino el nombre de la sala donde actuaban, y de hecho fue lo único que grabaron juntos. De aquella agrupación de cantautores el más famoso sin duda es Joaquín Sabina. Junto a él estaban un Alberto Pérez, al que apenas he seguido, y un genial Javier Krahe. Su poesía es fácil, de rima sencilla, sin perderse en artilugios, llena de un sentido del humor tremendamente cáustico y de una acidez fuera de lo normal, que se enmaraña entre versos aparentemente inocuos. He tenido la oportunidad de verlo en directo en tres ocasiones. La primera de ellas en un teatro, y las otras dos en locales pequeños donde estábamos cuatro pelagatos. Últimamente ha sacado un cd-libro con once temas inéditos en vivo. Concretamente este tema me recuerda mucho a una historia que me contó un amigo. Yo trataba de hacerle ver que su actuación, vista desde fuera, rozaba el patetismo. Que cuando se acaba una relación, es mejor pasar página. Él no atendía a razones, y con peregrinos argumentos como el que algo quiere algo le cuesta o el que la sigue la consigue trataba de justificar su, a mi modesto entender, penoso proceder. Al final, como sucede con todas estas historias, se le pasó. Ahora lo veo pasear de vez en cuando, cogidito de la mano con su nuevo amor. Espero que haya aprendido algo de aquella bochornosa experiencia. Amigo mío, el que la sigue, la persigue...


Javier Krahe.- La mujer más guapa del mundo

La mujer más guapa del mundo,
la que me pilla por sorpresa,
dijo "no", y fue un no rotundo
y desde entonces no me besa.
Y yo que con sus besos lo pasaba genial,
desde entonces la rondo fantasmal.
Pero la rondo,
porque en el fondo
su amor no tiene igual
aun sin ser corporal.
La mujer más guapa del mundo,
la que me deja a la intemperie,
dice que soy tonto profundo,
que soy un vil amante en serie.
Y yo que soy consciente de mi frivolidad
aquí estoy tiritando en soledad
pero la rondo
porque en el fondo
su nueva castidad
me pone cantidad.
Quizá un buen día
su terca cerrazón
se ablandará.
Quizá un buen día
mi golfo corazón
exclamará:
"ésta es la mía".
Y será mi noche de ronda,
noche redonda.
La mujer más guapa del mundo,
la que se me ha vuelto intangible,
sabe que mi amor fue fecundo
pero hoy lo da por imposible.
Y yo que le concedo gran parte de razón
he acatado su sabia decisión.
Pero la rondo
porque en el fondo
quiere oír mi canción,
asomarse al balcón.
La mujer más guapa del mundo,
la que sus labios me rehúsa
bajará la guardia un segundo
si mi guitarra la engatusa.
Y yo que veo lógico su nunca jamás
debería dejar todo eso atrás.
Pero la rondo
porque en el fondo
Dijo nunca quizás
... querrá más.
Quizá un buen día
su terca cerrazón
se ablandará.
quizá un buen día
mi golfo corazón
exclamará:
"ésta es la mía".
Y será mi noche de ronda,
Noche redonda.

sábado 19 de enero de 2008

Relax (Take it easy)

En algún sitio leí que la vida media de un blog es de seis meses. Querido blog, hoy cumples dos. Un tercio de tu vida. Podríamos decir que ya eres mayor de edad. A pesar de tan breve existencia debo agradecerte ya alguna cosa. Agradecerte haberme permitido chillar a voz en grito lo que mucho tiempo llevaba callando. Es una forma curiosa de cicatrizar heridas. La era tecnológica la llaman. Cada vez que trata de supurar la escribo. Y retratando penas, y describiendo hastíos, secan mis males como si en lugar de letras estampara gotitas de bálsamo. No te asustes si algún día parezco triste, pues más fácil me resulta plasmar tristezas que alegrías. Así, si alguna pena aflige mi mortal existencia, me consuelo diciendome "coño, que bien me va a quedar en mi blog". Y si no llegan, me las inventaré, que tú no eres menos que un blog medio de esos de seis meses de vida. Te seguiré alimentando de letras y de música, seguirás siendo lienzo de desvaríos cerebrales, de historias imposibles, de cuentos cercanos y de pajas mentales que, por suerte o por desgracia, servidor alumbra con suma facilidad. Que tengas un feliz día de aniversario, querido blog. Que siga la fiesta...

Tomé a la derecha al final de la linea
adonde nadie nunca va
terminé en un tren roto y nadie conocido en él
excepto el dolor y los anhelos
de cuando vas desapareciendo
Ahora estoy perdido y gritando por ayuda

Relax, cálmate
Por ahora no hay nada para hacer
Relax, cálmate
Cúlpame o cúlpate

Es como si estuviera asustado
es como si estuviera aterrado
es como si estuviera asustado
es como si estuviera jugando con fuego
Asustado
Es como si estuviera aterrado
Estás asustada?
Estás jugando con fuego?

Relax
Amor, he aquí la respuesta para los tiempos oscuros
Claramente no lo entendemos
pero lo último que me viene al pensamiento
es dejarte
Creo que estamos juntos en esto
no llores, hay tanto camino adelante

Relax, cálmate
por ahora no hay nada para hacer
........

viernes 18 de enero de 2008

Sr. Juez


Sr. Juez (Jose supone J.L Borges)
El fin de semana pasado, recogiendo los últimos enseres esparcidos por la centenaria casa del hasta entonces dueño, D. Arturo Doce Liñeira, mi abuelo recientemente fallecido, cayó en mis manos un polvoriento libro, de entre cuyas páginas, amarillas del incansable transcurrir del tiempo, sobresalía una carta que, en un principio me llenó de sorpresa, un poco más tarde de tristeza, y ahora, cuando los días han reposado mis espontáneos sentimientos iniciales, de profunda admiración. Dicha carta data del 18 de enero de 1916. Su antigüedad señala que perteneció a mi bisabuelo, D. Justino Doce Maspollet, por entonces juez de paz de la pequeña aldea de Friorga, en el interior de la provincia de Lugo. Según se recoge en el escrito, el firmante fue D. Antonio Vilariño Canedo, y contaba en el momento de escribir la carta con treinta y tres años, siete meses y tres días. El original se encuentra escrito en gallego. La traduzco al castellano para su mejor entendimiento. Reza así:
Sr. Juez:
Redacto estas líneas para dejar constancia escrita del patente hecho frente al que ahora, en este preciso momento, tiene la desgracia de encontrarse. No dejo atrás más que esta carta que ahora reposa en sus manos. No hay viuda. No hay hijos. No hay deudos. No habrá lágrimas. Le parecerá mentira, pero incluso en estos momentos una cuestión tan nimia como esa me reconforta de sobremanera. No quisiera sin embargo, que esta extraña situación en la que me está usted conociendo, pudiese compungirle o traerle algún tipo de tribulación, por lo cual paso, sin mayor dilación, a exponerle con unos breves retazos los hechos que nos conducen a usted y a mi a esta penosa situación. A mi tan estirado, y a usted con la tripa medio revuelta.
Para empezar, y al contrario de lo que la escena pudiese sugerir, no considero haber fracasado en el complicado oficio que es la vida. Puedo asegurarle haberla vivido con la mayor plenitud que en cada momento me fue permitido. He amado. He trabajado. He luchado. He soñado. He sido feliz (nunca comprenderé como no hemos sido capaces de inventar un verbo que permita conjugar "ser feliz"). A usted no voy a engañarle. También he tenido mis fracasos. Y mis errores. Y mis quebrantos. He llorado muchas veces esas lágrimas que no se ven y que nos empapan alma y corazón de una escarcha difícil de sacudirse. Mas todo forma parte de la vida, y tiempo tuve para darme cuenta que sin lo segundo no existiría lo primero. Y viceversa. Ninguna pena sufrida es capaz de conducir a un hombre a mi situación, pues del eterno equilibrio que el Universo rige se desprende que con una nueva alegría se compensará. No existen vidas desgraciadas de todo, como tampoco existen gentes bondadosas de todo, ni gentes malvadas por completo. Absolutamente nada es todo... (N.T:en estos momentos se observa en la escritura como si se cortara la carta, siguiendo con otro trazo más firme lo que llamaré la segunda parte de la epístola).
Tampoco es la desesperación la culpable de tan trágico desenlace. Ni el arrepentimiento de un acto vil. Ni la repentina ofuscación que a veces nos nubla las ideas. Si he llegado a este momento ha sido resultado de la más profunda y seria reflexión (obviamente no podía ser de otra manera, el tema lo merece). Sabrá que una opinión extendida entre la gente habla de una supuesta cobardía e incompetencia a la hora de afrontar los problemas de los hombres que, como yo he hecho, deciden voluntariamente en causar baja de la maraña que es la humanidad. También me he parado a pensar sobre este particular, y he llegado a la conclusión que, en este punto, lo cobarde sería no hacerlo. No quisiera extenderme y robar en exceso su preciado tiempo, así que iré al grano. Como lineas arriba le comentaba, he disfrutado de cada momento que mis viejos zapatos han estado pisando la bendita tierra que tanto he amado. Sin embargo, de un tiempo atrás ha invadido mi vida una extrema apatía que, en lugar de irse disipando como el humo de una chimenea, como en otras temporadas sucedía, ha decidido instalarse a perpetuidad en mi pecho, y me ha sumido en el más profundo de los aburrimientos. Antes de ayer perdí la ilusión de vivir. Ayer por la noche perdí la esperanza de volver a encontrarla. Ahora no me quedan fuerzas para seguir buscándola. (N.T:como antes sucedía, puede observarse sobre el original como un temblor en trazo, que da paso a uno más firme, que llamaré tercera parte de la epístola).
Por lo anteriormente expuesto, no encuentro fin alguno a seguir pasando días aplazando el inevitable desenlace de las humanas existencias, y antes de que, sin previo aviso decida visitarme, me adelante a Ella, poniendo día y hora a mi voluntario deceso. Nunca fui de esperar paciente, ni de permitir arrastrar mi vida al arbitrario capricho del destino.
Sería ingrato por mi parte no agradecer a todos los hombres y mujeres que permitieron, con sus infinitas uniones, que yo haya existido. Que yo haya sido yo. Debo excusarme eternamente ante ellos, y pedirles disculpas por, tal vez, no haber sabido interpretar bien la partitura escrita desde el principio de los tiempos en las estrellas.
Antonio (labrego, amante da terra, ceive, agora polvo de estrelas)

jueves 17 de enero de 2008

Perfecta

Tópic@s
... Me lo vas a decir a mi. Si esta mañana he ido a pasear al perro y casi vomito chica. Una peste! Si es que ni me quiere mear aquí y lo tengo que llevar al parque, que allí, líbrenos dios, todavía no ha llegado esa plaga. Y el follón que hacen! Si es que estoy hasta las tantas sin dormir. Que no. Que no hay derecho. Que si se quieren divertir que se vayan al monte. O que se metan en los bares. Pero dentro, sin molestar a nadie. Ya lo decía mi Manuel, con esta juventud no vamos a llegar a ningún sitio. En mis tiempos no podías hacer lo que te viniera en gana. La educación y el respeto estaba por encima de todo. Y si te faltaba, ya vendría alguien a ponerte en la raya. Es que no se puede. Estos van a ser los hombres de mañana! Pues vaya mierda de futuro nos espera! Y parte de la culpa la tienen los padres. Antes te sacaban el cinto y te olvidabas de responder por una temporada. Ahora si no son ellos los que te pegan, da gracias. Que no.Que así no vamos a llegar a ninguna parte. Que esto se desmorona. Que ya lo dijo el otro día Don Julián. Y donde se pierda Don Julián que me encuentre yo... Y que me dices de la familia. Se ha perdido todo. A las primeras de cambio, van y se separan. No aguantan nada!! Cuanto vicio santodios!! Mírame a mi. Cincuenta y siete años con mi Manuel, y enamorada como el primer día. Y no te voy a decir que no tuvimos problemas. Como todos hija. Y tú lo sabes. Que canas al aire las echan todos, por dios! Pero aguantamos, y mi mano no le faltó al pobre cuando exhaló el último aliento. Que eso es amor, y lo que tienen ahora son calenturas chica! Que en cuanto se cansan las cambian por el primer putón que aparece. Claro, si es que se encaman antes de conocerse. Así les va. Por no hablar de los maricones, pobrecitos mios, bastante tienen con su problema, para más que les dejen adoptar una criatura. Como va a criarse ese niño. Dímelo tú! Si ya bastante cuesta sacar adelante un hijo con una familia normal. De verdad. Si es que se han pasado de castaño a oscuro. Han confundido la libertad con el libertinaje. Todos son derechos para ellos, pero ninguna obligación. Vaya. Parece que empieza a llover. A ver si al menos así se va toda la peste esta...

miércoles 16 de enero de 2008

Somewhere over the rainbow

Uno de hadas...
...No me digas que todavía no estás dormida. Si menudas horas que son ya. Y mañana a ver quién se levanta... A ver, espera que recuerde... Bueno. Te cuento uno, pero cortito, que después no hay quien te despierte, y sabes que me cuesta mucho ponerte la ropa dormida. Que no veas como pesas ya. Éste me lo contaba mi abuela cuando yo era pequeño. No, la tata no, mi abuela, que sería tu bisabuela. Pon atención. El caso es que en un país muy lejano a éste, en otros tiempos, cuando no era raro que paseando por el bosque encontraras pequeños gnomos, hadas o ninfas, vivía en lo más profundo de un frondoso robledal un duendecillo. Se llamaba Puky. Bueno en realidad creo que es un nombre que inventó mi abuela para referirse a él porque, como sabes, todos estos seres misteriosos tienen nombres impronunciables en nuestro habla. El hecho es que vivía solo, porque los duendes nos son muy amigos de la compañía, y prefieren vivir en soledad para poder hacer sus trastadas sin ser evaluados por nadie. Una cálida tarde de primavera, Puky oyó pasos. Se deslizó por entre la maleza y quedó fascinado al ver un bello ser de rubios cabellos que sollozando se abría paso por el estrecho camino que llevaba al lago. La pequeña niña se había extraviado mientras jugaba al escondite con sus hermanos, y sin saber cómo había perdido de vista el ancho prado donde sus papás habían preparado el almuerzo. Puky no era la primera vez que veía un humano. De hecho habia tenido más de una vez encuentros en los que estuvo a punto de ser descubierto.
La niña, cansada de caminar y de llorar, se detuvo a los pies de un gran roble. Recostó su espalda contra la dura corteza, y exhausta se sumergió en un dulce sueño. Puky, maravillado, se acercó con sigilo y, al verla dormir decidió entrar en su sueño (que es una cosa que pueden hacer los duendes). La niña lo miró extrañada, pero al ver que era inofensivo, pronto hizo migas con él. Y jugaron durante horas a través de preciosos paisajes de ríos cristalinos, por encima de nubes rosas de algodón de azúcar, corriendo por campos verdes salpicados de amapolas gigantes...
De repente una mano nerviosa tocó el hombro de la preciosa niña. No sabes el susto que nos has dado, le decía su mamá, mientras que la niña trataba de explicarle el fantástico sueño que acababa de tener. Puky quedó un rato tumbado, maravillándose de la experiencia que había tenido. De repente, de la nada, apareció Oberón, el rey de las hadas. Parecía muy contrariado, y explicó a Puky que estaba muy enfadado con él, puesto que lo que acababa de hacer, estaba terminantemente prohibido. La no interacción con los humanos es la clave de la supervivencia de todos nosotros, le explicaba enojado.
Oberón, como rey y protector de todo ese fantástico mundo, sabía que aquel hecho no podía pasar impune. Debe ser un castigo ejemplar, no puedo permitir que se ponga en peligro nuestra existencia con semejantes trasnadas. Pensó rápido.
Desde aquel lejano día hasta hoy, Puky, el duendecillo, es el encargado de borrar todos los sueños a los humanos, evitando así que la gente confunda realidad con ensoñación. En su mundo se le conoce como "Puky, el reparador de sueños". Dulces sueños mi vida...


Sur le fil

Un hombre gris
...En realidad desde que dejó de trabajar le costaba bastante distinguir el día de la semana en que estaba. Como distinguir los granos de un puñado de arena, se decía justificándose. En efecto. Desde el día que abandonó por última vez la oficina en la que tantas horas había consumido su vida cambió por completo. Recuerda con tristeza la estúpida sonrisa de medio lado que esbozó cuando, al mirar hacía atrás, vio algún compañero con los ojos brillantes a punto de echar a llorar. Que no me voy morir, dijo en un alarde de simpatía fingida. Nunca había imaginado que, llegada la hora, la tristeza inundara su corazón de aquella vil manera, hasta el punto de dejarlo casi sin habla. Se había dedicado los últimos meses de trabajo en elaborar un completo programa de actividades que desarrollaría a partir del día de su jubilación. Aún no sé si me dará tiempo para tanto, alardeaba delante de sus compañeros a la hora del café. Ahora todo aquello ya era historia. La mayoría de proyectos no los había llevado a cabo, y los que había realizado no habían sido para nada como él los había imaginado. Estos son los primeros meses, se decía, una vez cogida la rutina será como vivir en el paraíso. Pero no lo fue. Todos los días se levantaba a la misma hora. Bajaba a pasear a Albin. Mejor dicho. Se bajaban a pasear mutuamente. Después en casa se releía el periódico cinco veces. Visitaba alguna obra en construcción interesante que hubiese en la ciudad. Comía a la misma hora todos los días sin apenas intercambiar palabra con su mujer. Ya eran muchos años, se disculpaba interiormente, ya está todo dicho. La siesta de rigor y volver a ver desde la cama las películas del oeste mil veces vistas. Una ligera cena que, de nuevo, daba paso a una velada delante de la televisión, que si, sería telebasura, pero era todo lo que tenía. Sentía como su vida se había partido en dos eras. Desde el último día de trabajo había dejado de sentirse útil. Y lo necesitaba. Aquel día había sido el fin de la primera y el inicio de la segunda y postrera. Antes el reloj corría hacia delante. Y vaya que si corría. Desde el fatídico día el reloj había cambiado su sentido. Ahora todo era una cuenta atrás. Además, había dejado de correr. Todo se ralentizaba a un ritmo desesperante. A veces se imaginaba con tristeza infinita como rezaría su epitafio: "Aquí yace un hombre gris"...

Me cuesta tanto olvidarte


Tercera Ley de Newton: Principio de acción y reacción
Si un cuerpo A ejerce una acción sobre otro cuerpo B, éste realiza sobre A otra acción igual y de sentido contrario.

Entre el cielo y el suelo hay algo
con tendencia a quedarse calvo
de tanto recordar
Y ese algo que soy yo mismo
es un cuadro de bifrontismo
que sólo da una faz
La vara vista es un anuncio de signal
la cara oculta es la resulta
de mi idea genial de echarte
me cuesta tanto olvidarte
me cuesta tanto olvidarte
Olvidarte me cuesta tanto
olvidar quince mil encantos es
mucha sensatez
Y no sé si seré sensato
lo que sé es que me cuesta un rato
hacer las cosas sin querer
Y aunque fuí yo quién decidió
que ya no más
y no me cansé de jurarte
que no habrá segunda parte
me cuesta tanto olvidarte
me cuesta tanto olvidarte
me cuesta tanto...

martes 15 de enero de 2008

Salitre

Me pregunto en que estarás pensando. Trato de atisbar en tus ojos aquello que te tiene abstraída. Pero no lo logro. Serán las tempranas horas. Será la falta de cafeína en mis venas. El caso es que no lo logro saber. Como si un martillo golpeara tu rodilla, cuando entro dormitando por la puerta, mecánicamente te levantas y vas hacia la máquina que chorrea mi droga. No levantas la vista y me lo lanzas. Pero continúas en la nube. No estás allí. Tampoco lo estoy yo. ¿Donde estás? ¿Con quién? Los diarios siempre dicen lo mismo. Le miro la fecha, parece que fuera el de ayer o el de siempre. Bastardos políticos, nuevos prometeos, guerras con machete, desgracias lejanas, valores desplomados, temporales de viento. Siempre nos quedará el madrí. Me aburro. Y te busco. Al fondo de la barra, el humo de tu cigarro está menos difuminado que tú. La vista perdida a no sé donde. ¿Que buscas?¿Que miras? De nuevo me pregunto. Me imagino la respuesta. No existes. Eres éter. Materia oscura. Neutrinos en elípticas órbitas. Una puerta a otra dimensión. No eres. Que tarde es ya. Flotas nuevamente. Y nuevamente sin alzar la vista me despides. Si al menos fuese capaz de saber que se oculta detrás de tu ojos. Hasta mañana corazón. Mañana volveré a interrogarme.


Te acariciaba el viento de poniente
te llevó a la arena bañada en salitre
te acariciaba un marinero en tierra
pero ésta vez no era yo.
Te conocí en Conil de la Frontera
nunca es primavera donde tú creciste
sigues teniendo carita de pena
pero no me miras con tus ojos tristes.
Bañada en salitre
flota en la memoria de los días grises
fumo en la ventana
veo tu silueta sobre el arrecife
Algunas flores crecen en las dunas
sube la marea y se hacen invisibles
algunas duermen a la luz de la luna
persiguiendo sueños imposibles.
Bañada en salitre
flota en la memoria de los días grises
fumo en la ventana
veo tu silueta sobre el arrecife
Ahora tendré que salir a buscarme
alguien que me arranque de cuajo la pena
de alguna manera tendré que olvidarte...
Tengo que olvidarme de alguna manera.

lunes 14 de enero de 2008

unwritten

No me hacen falta ojos para saber como eres. Mis oídos sobran para escuchar el ruido que hace tú corazón. Te vivo cerca aun en la distancia. Siento tus penas y tus alegrías. Créeme, las lloro por igual. Por eso hoy, que es lunes, quiero dedicarte estas líneas, que es lo único que tengo, pero que es más de lo que necesito. Porque amiga mía, las letras, como la sangre, unen. Dicen que tres cosas tiene que hacer un hombre en la vida para justificar su paso por la humanidad. Seguro que las sabes. Yo diría que además debe conjugar tres verbos en todas sus formas posibles. En todos sus tiempos. Pasados, presentes y futuros. Perfectos e imperfectos. Amar, soñar y reír. Da igual con quien, da igual dónde, es lo mismo cuando. Amemos, soñemos y riamos. Ama a tu compañero o compañera, a tus padres, a tus hermanos, a tus amigos, a tus enemigos, a tus jefes, al frutero, al inspector de hacienda, a tu casera. Ningún sentimiento es tan noble y vale tanto la pena. Sueña. Sueña lo imposible, lo poco probable. Despierta o dormida. Que más da. Haz realidad tus anhelos en bosquejos de papel cebolla. Nunca dejes de soñar. Ríe. Ríete de tu felicidad, incluso de tu desgracia. Se desalentará viéndote reír. Ríele al mundo. Ríele al prójimo. Él no sabrá el motivo, pero se pondrá feliz sin saber porqué. Nunca pierdas la risa. Desdichado de aquel que, en su camino, pierda la esperanza de amar, de reír o de soñar.



Yo aun no estoy escrita,
no puedo leer mi mente,
estoy indefinida
Estoy empezando,
la pluma está en mi mano,
terminando de improviso

Empezando a ver la página en blanco,
abre la sucia ventana
deja al sol iluminar las palabras
que no puedes encontrar
Alcanzando algo en la distancia
así que cierra lo que puedes probar
realiza tus deseos.

Siente la lluvia en tu piel
nadie puede sentirla por ti
sólo tú puedes dejarla adentro
nadie más, nadie más
puede decir las palabras en tus labios
mójate en las palabras aun no dichas
vive la vida con los brazos abiertos
es el día de hoy, donde tu libro empieza
lo demás aun no está escrito

Rompo la tradición,
a veces mis intentos están fuera de las líneas
estamos condicionados a no cometer errores,
pero no puedo vivir así
.....

domingo 13 de enero de 2008

Sin esperanza, con convencimiento

No te pongas serio Ángel. A la perfección sabías que esto había de llegar. A la perfección sabes que la gente como tú nunca llega a morir de todo. Nos has dejado lo mejor de ti en cada verso, en cada poema, en cada libro. Y eso se queda. Se va lo innecesario. Las pieles, los huesos, las vísceras. Se queda lo imprescindible. Tu alma en consonante. Tu legado. Generaciones venideras se alimentarán contigo. Se alimentarán de ti. No te pongas serio Ángel. Si hoy estamos tristes es por tontería. Nunca nos dejarás.
(Ángel González, Oviedo, 03/09/1925 - Madrid, 12/01/2008. In memoriam)


Me he quedado sin pulso y sin aliento
separado de ti. Cuando respiro,
el aire se me vuelve en un suspiro
y en polvo el corazón de desaliento.

No es que sienta tu ausencia el sentimiento.
Es que la siente el cuerpo. No te miro.
No te puedo tocar por más que estiro
los brazos como un ciego contra el viento.

Todo estaba detrás de tu figura.
Ausente tú, detrás todo de nada,
borroso yermo en el que desespero.

Ya no tiene paisaje mi amargura.
Prendida de tu ausencia mi mirada,
contra todo me doy, ciego me hiero.

Ángel González




sábado 12 de enero de 2008

The boxer


Knock
out

Decir que no he tenido una vida excesivamente feliz no es ninguna tragedia para mi. Y es que dicen que la felicidad va por barrios. Y en el mío, no tocó. Mis recuerdos de la infancia son la calle. La calle donde pasábamos el tiempo consciente de nuestro mundo. No me entendáis mal. Tenía casa, claro que si. Pero la verdad, la niebla ha inundado esa parte de mi cerebro, y apenas guardo algún bosquejo. Para el caso es lo mismo. A los once años tuve mi primer trabajo. Mi padre conocía al dueño de un taller de dos calles abajo y me puso a echarle una mano. Aprenderás un oficio y traerás un poco de pan a casa, me dijo aquella noche. Así fue como conocí a Sam. El me enseñó todo lo que sé de mecánica. Me decía que en la constancia estaba la llave del éxito. Que lo mirase a él. A tus años no era más que un mocoso como tú y mira todo lo que he conseguido, me decía orgulloso mientras limpiaba sus mugrientas manos negras en un inmundo trapo que colgaba de una punta oxidada. Traté de aprender, pero pronto me di cuenta de que aquello no iba conmigo. Sam era un hombre de carácter agriado por los años, que no dudaba en aplacar toda su furia contra el primero que se le pusiese delante. Y por aquellos tiempos, pobre de mi, era yo. Un día, harto de empujones, patadas, insultos y humillaciones varias decidí poner punto final a la aventura. Y vaya si la puse. Concretamente de un derechazo a la parte inferior izquierda de la mandíbula de Sam. Cayó redondo. Un cliente que estaba viendo la escena me dijo -muchacho, tu sabes lo que has hecho?-. Traté de escapar, pero me agarró por el hombro, y mientras me tranquilizaba me explicó que era el dueño de un gimnasio, que de allí habían salido grandes campeones de boxeo, y que hacía tiempo que no veía un golpe como el que yo había acabado de dar. Tiempo después supe que me mentía.
Al día siguiente, a las ocho de la mañana me presenté en el gimnasio. Acordó conmigo las condiciones. No me enteré muy bien de lo que me dijo, pero me prometió que mientras siguiera con él no pasaría hambre y no me faltaría una cama caliente. A cambio, entrenaría y pelearía para él en un campeonato cuyo nombre me resultó, y me sigue resultando, indescifrable. Las condiciones las creí óptimas, y no dude en rubricar con una cruz un sucio papel que me puso delante. Entrenaba diez horas al día. No voy a mentir, casi siempre recibiendo golpes de los que, segú decían en el gimnasio, eran los campeones. Yo era su sparring. Cuando se cansaban se golpear el saco, me llamaban a mi. Yo era voluntarioso, pero carente de la técnica que tenían los que me golpeaban sin piedad. Más golpes da el hambre, me repetía una y otra vez cada vez que intuía en mi cara una pizca de desaliento.
Y empecé a pelear en competición. Y con hoy son cincuenta y tres los combates que llevo peleados. Todos perdidos. Todos por k.o. (knock out). Dicen que es peligroso seguir compitiendo a partir del vigésimo k.o. Que te puede dar no sé que cosa en la cabeza y quedarte seco en el sitio. Necesito seguir comiendo todos los días, les replicaba. Hasta hoy no les creí demasiado. Pero hoy ha sido diferente. El último golpe que me propinó un negro grandón con el que peleaba creo que ha sido definitivo. Sentí estallar cristales en mi cabeza. No como las otras veces. Es diferente. Ahora estoy tumbado. Ellos me hablan pero yo no sé que me dicen. Empiezo a verlo todo muy borroso. No me duele nada, pero tengo la impresión de que esta vez ha sido mi último k.o...

El golpe

"... de eso nada señor. Es cierto que mi familia siempre fue muy humilde, pero muy honrada. En mi casa nunca faltó un plato caliente al día. Incluso recuerdo que todos los domingos mi madre preparaba carne asada, y el primero de cada mes teníamos brazo de gitano como postre. Mi padre siempre fue muy trabajador. A decir verdad, apenas lo veíamos en toda la semana, ya que trabajaba fuera del barrio, y hacía jornadas maratonianas que confundían el día y la noche. No le voy a negar que alguna noche no me tengo despertado con sobresalto por el alboroto que a veces formaba con mi madre. Pero eran las menos. Mi padre siempre quiso a mi madre. Y siempre nos dijo que si la pegaba era justamente por eso. A ella se le pasaba pronto, y siempre nos hablaba bien de él. No es fácil en los tiempos que corren sacar una familia así, nos decía cuando yo o algunos de mis hermanos le preguntábamos la razón de aquellos moratones. Creo recordar que solo una vez tuvo que venir la policía. Y todo fue por la bruja de la vecina del tercero. Mire usted. La abandonó el marido después de dar a luz su segundo hijo. Dicen que se fue con una de esas, ya me entiende, de barra americana, y que le duró lo que duraron los pocos billetes que tenía en la cartera. Que se iba a esperar. Ella quedó criando de sus hijos, menudos dos gamberros. Que le voy a contar. Al mayor hace tiempo que no se le ve por aquí. Comentan que se metió con quien no se tenía que meter, y que a lo peor está más que comido por los peces o que sé yo. El pequeño, pobrecito, parece un alma en pena. Anda a pedir el día entero para ver si así junta lo necesario para quitarse el mono ese día. Yo he visto muchos así, y no duran una primavera. Se lo digo yo. Dentro de nada dejaremos de verle el pelo. Verá.
Uy que tarde que es! Van a llegar estos y la comida sin hacer. Mucho gusto señor, siento no poder ayudarle más pero, ya le digo, hace tiempo he perdido el contacto y no sé nada de él..."


viernes 11 de enero de 2008

Defensa de la alegría


¿Es una herejía mezclar poesía con este tipo de música? Viernes, que bonito nombre tienes...


Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.
Mario Bendetti


One, two, three

No vuelvas a jugar conmigo. Mis cicatrices te reconocen, y erizan su lomo en felino instinto cuando les hablo de ti. No me hagas seguir recogiendo la chatarra que dejas en tus sueños. Deja que siga poniendo perdidos los descansillos de mi casa con mis botas empanadas en lodo. A nadie molesto con eso. Me empiezo a sentir cansado, y mi corazón ya no alborota corrales como antaño. No juegues más conmigo.
"...como juega el gato maula con el mísero ratón..."

Los fracasos me enseñaron lo que no pude ver
desde la atalaya del oro
presté a los engaños mis oídos tal vez
y no me conformo con otros.
Lo sé, nos enfrentamos y quitamos la razón
a cada voz y movimiento
pensando lo contrario lo que es mucho peor
lo mismo en distintos momentos
Doctor, ¿qué no funciona aquí en mí cabeza?
¿por qué he perdido el control?
¡qué fácil hacer daño
y que te lo hagan a ti!
Y a las personas no hay quien las entienda
será que a lo mejor
les resulto tan extraño ¡sí!
como ellos lo son para mí
One, two, three
un, dos, tres
y paso de largo
y no paro por ti
¡sí!
El sol sale siempre
a unas horas muy raras
y no tengo a mano las gafas
si algún día me ves antes de la madrugada
verás lo moreno que estoy
La voracidad primero
después la ostentación
como hubieras tú querido
camina tú delante
y te llamo impostor
si aguantas bien el equilibrio
Que a las personas no hay quien las entienda
será que a lo mejor
les resulto tan extraño ¡sí!
como ellos lo son para mí

jueves 10 de enero de 2008

Hay amores

Tengo el día tonto. Bolero perteneciente a la B.S.O de la película "El amor en tiempos del cólera". Hay amores...



Ay mi bien!
Que no haría yo por ti
por tenerte un segundo,
alejados del mundo y cerquita de mi
Ay mi bien!
Como el río magdalena,
que se funde en la arena del mar
quiero fundirme yo en ti.
Hay amores
que se vuelven resistentes a los daños
como el vino que mejora con los años
así crece lo que siento yo por ti.
Hay amores
que se esperan al invierno y florecen
y en las noches del otoño reverdecen
tal como el amor que siento yo por ti.
Ay mi bien!
No te olvides del mar
que en las noches me ha visto llorar
tantos recuerdos de ti
Ay mi bien!
No te olvides del día
que separó tu vida de la pobre vida
que me tocó vivir.


La despedida

De amor y de aire

Era de familia bien. Recuerda como de pequeña su papá no era como los demás papás. Su papá nunca conducía. De eso se encargaba un corpulento señor de traje y gorra de plato, que llevaba siempre gafas oscuras. Las pocas veces que salían juntos a pasear, les seguían siempre otros dos hombres perfectamente uniformados, que miraban de forma nerviosa a su alrededor constantemente, como si estuviesen buscando algo. Siempre añoró tener una infancia como las demás niñas del colegio, con las que, por otra parte apenas se relacionaba. –No quiero que me traigas niñas a casa- le repetía su madre una y mil veces. Ella se refugiaba en su habitación llena de muñecas, con las que apenas jugaba. Aborrecía los juguetes “de niñas” con los que constantemente era agasajada por sus padres, familiares, amigos de sus padres, allegados o cualquiera que a su casa fuese invitado el día de turno. –Mira nena, ven a saludar a fulanito de tal. Es embajador de banania, que es un país que esta muy lejos del nuestro-. Le repugnaba salir a recibir a gente que no conocía, y que estaba segura que no volvería a ver en lo que le quedaba de vida.

Cuando estaba sola, imaginaba mundos de diversos colores. Imaginaba cielos rosas con tres soles. Con siete lunas. Países con gente diminuta o desmesuradamente grande. Con animalillos que hablaban por los codos y con pajarracos de llamativos plumajes capaces de cantar las más bellas melodías. Mundos repletos de flores con las más variadas fragancias. En ellos, y solo en ellos alcanzaba la felicidad que el mundo real le negaba.

Ahora todos aquellos recuerdos de infancia apenas le venían a la mente. Aparecían entre la niebla, y se le antojaban ajenos. Como si no hubiera sido su vida. Como si alguien la hubiese suplantado en esos primeros años.

Vivía en una gran casa junto al mar. Hacía cinco años que había decidido echarle un órdago a su destino “perfecto” y se fue a vivir con un hombre veinte años mayor, que bebía los mares por ella desde que la conoció, en aquella fría mañana de febrero, sentada tras el ordenador de su despacho. Desde ese día, la colmo de todo aquello que aseguraban haría feliz a una mujer. Ella se conformaba con poco. Aborrecía su infancia porque tenía de todo. Ahora quería que fuese distinto. Lo quería a él. Había encontrado en él al amante soñado, a una figura paterna ausente desde su nacimiento y además no contaba con el beneplácito de su familia, que consideraba el hecho un atentado a la naturaleza. Los tres factores en una sola persona. Sin pedir nada a cambio le regalaría todos y cada uno de sus días. Él se obsesionó con que para mantenerla a su lado le haría falta un plus. La diferencia de edad pesaba más en él que en ella. Cualquier capricho que intuyese en sus ojos le era inmediatamente concedido. Costase lo que costase. Le regalo estabilidad, familia, amigos y un proyecto común de ensueño. Sin embargo, el hecho de sentirse “más viejo” le hacía ser asfixiantemente celoso. Ella era lo más preciado que tenía, y juró no perderla jamás. No soportaba verla hablar con hombres más apuestos que él, huía de reuniones en las que él no fuese el más joven y asiduamente le revisaba el móvil en busca de mensajes que algún “mocoso” le pudiera haber enviado. No lograrán arrebatármela, se repetía siempre.

La noche que volvió de aquel importante viaje de negocios, encontró una escueta nota encima de la cama. “Abre la jaula y deja en libertad a tu pajarillo. Si vuelve es que es tuyo. Si no vuelve, es que nunca lo ha sido”. Ella nunca volvió. El comprendió que los celos es al amor, lo que el aire es al fuego, en dosis adecuadas lo avivan, en dosis abusivas, lo ahogan.


miércoles 9 de enero de 2008

Naturaleza muerta

El mar
Angel se hace el remolón todas las mañanas quince minutos después de que su despertador le anuncie que ya es hora de levantarse. Tras el aseo cotidiano sale de casa, engancha el remolque a su coche y toma café caliente en el bar donde sus compañeros le esperan. A esas horas no está para muchas gracias, y hojea con soltura el periódico que esté libre. Apenas lee, pero al menos distrae su mirada mientras desayuna un donuts del día de ayer. Alguien comenta que en la tele han dicho que se acerca temporal. Sin darle mayor importancia, Angel ve a través de la ventana la costa de que tiene enfrente, y piensa que no será para tanto, que la tele siempre ó exagera ó se equivoca. Lleva tres días sin salir, y no puede permitirse el lujo de volver a quedarse en la cafetería viendo como pasa la mañana. Sabe que si se queda en puerto no alcanzará los ingresos del mes pasado, y no le apetece volver a bucear por la noche. Es invierno, y ya no tiene veinticinco años. Medio dormido acerca el todoterreno a la punta del embarcadero. Es una operación que hace inconscientemente. Podría hacerla con los ojos cerrados. Luis, su compañero se sube a la lancha, baja el motor fuera-borda Yamaha, le da un poco de gas, y planeadora en el agua. Con un poco de suerte, en una hora estará volviendo a hacer la operación a la inversa, con el cupo del día en sus mallas.
El día empieza a despuntar, y algún destello púrpura se cuela entre las plomizas nubes que parecen galopar desbocadas en el cielo. Al salir del abrigo del muelle un mar azul-grisáceo amenazante se levanta en espumas que vuelan por encima de la superficie hasta volver a fundirse con éste. Duda volver, la cosa no pinta bien , pero el tiempo que transcurre mientras dudaba lo ha alejado lo suficiente como para pensar en regresar. -De otras peores he salido-, piensa tratando de infundirse valor. Mira hacia atrás, y ve que muchas embarcaciones han decidido que hoy no está de Dios salir. Se divierte pensando en su victoriosa vuelta al bar, con su cupo cumplido. -Eso bien vale una ronda de "gin-tonics"-. La planeadora apenas toca la superficie. Vuela sobre las olas y decide que cuanto antes termine menos oportunidad tendrá el mar de cobrarse cualquier tipo de tributo. Empieza a arreciar la lluvia, que se clava como agujas contra su gélida cara, impidiéndole abrir apenas una rendija sus párpados. Se da cuenta de repente que ha perdido el sentido de la orientación en medio de la espesa cortina de agua que se traga por momentos el bote. Conoce perfectamente cada uno de los bajos del corredor. Cada una de las agujas tiene nombre puesto desde mucho antes de que él naciera. Se los enseñó su abuelo un naranja atardecer de abril hace muchos años ya. Ahora este pensamiento le trae a la memoria el trágico final que tantas noches dejan en vela a su abuela, esperando, con una lánguida mirada a través de los cristales empañados una vuelta que nunca ha de suceder.
Se asusta cuando ve a su compañero aterido en el fondo del bote, con los ojos cerrados y los brazos abrazando las piernas encogidas con las que cubre su pecho. -Luisiño, cagondios, no me jodas, que controlo-, le dice tratando de infundir un valor que empieza a difuminarse. Pero Luis no le oye. Aprieta con fuerza las piernas. Y los dientes. Ruega a su cabeza que le traiga imagenes que le evadan del momento. Y piensa en ella, y en cuando se conocieron, y en cuando se acostaron por primera vez. Recuerda la mañana siguiente, cuando el alba los despertó abrazandose como uno solo. Que será de ella si yo falto. Y vuelve a temblar, y no de frío.
Angel trata de reconocer lo que apenas alcanza con su vista. Pero no lo logra. -Me lo han cambiado, joder, este no es mi mar- piensa mientras el viento golpea con furia todo su cuerpo, que lucha por mantenerse en pie al mando del volante. Las olas comienzan a venirle de todos los lados, -este mar se ha vuelto loco, verás cuando lo cuente, no me lo van a creer-. Pero no lo contará.
De pronto una ola de costado le golpea con fuerza la lancha que queda atravesada. El viento no le ayuda a controlar la orzada y una montaña que viene rompiendo le vuelve a coger de través, pero esta vez la deja volcada, con la ancha panza blanca mirando hacia un cielo negro que parece sentirse satisfecho con el desenlace. El agua de enero está gélida, pero no la siente. Es curioso, pero se ve a sí mismo convertido en una breve reseña del periódico que, cada mañana, ojea con soltura. Un nuevo número. Un nuevo tributo. Una nueva historia que contar en la aldea de Angel.

Nostalgia

¿ De qué se nutre la nostalgia ?
Uno evoca dulzuras
cielos atormentados
tormentas celestiales
escándalos sin ruido
paciencias estiradas
árboles en el viento
aprobios prescindibles
bellezas del mercado
cánticos y alborotos
lloviznas como pena
escopetas de sueño
perdones bien ganados
pero con esos mínimos
no se arma la nostalgia
son meros simulacros
la válida la única
nostalgia es de tu piel .
Mario Benedetti


martes 8 de enero de 2008

Soledad

En la esperanza de tu transicionalidad nos escudamos. Tu imperturbable presencia nos acongoja. Tu innegable retorno nos atenaza. Siempre tan altiva, tan paciente, tan atroz. Fria acompañante del que espera, cruel amante del desahuciado, callada hermana del que no olvida. En tu silencio se engendran los recuerdos tenebrosos que atormentan, con vidas pasadas, el triste presente. Envenenadora de días. Mil veces arpía. Detestada, repudiada, aborrecida. Aún sin irte, prometes volver. Y volverás. Sin duda volverás.
El tiempo es oro... para aquel que no vive en soledad.



Soledad,
aqui estan mis credenciales,
vengo llamando a tu puerta
desde hace un tiempo,
creo que pasaremos juntos temporales,
propongo que tu y yo nos vayamos conociendo.
Aquí estoy,
te traigo mis cicatrices,
palabras sobre papel pentagramado,
no te fijes mucho en lo que dicen,
me encontrarás
en cada cosa que he callado.
Ya pasó
ya he dejado que se empañe
la ilusión de que vivir es indoloro.
Que raro que seas tú
quien me acompañe, soledad,
a mi, que nunca supe bien
cómo estar solo.

lunes 7 de enero de 2008

La chispa adecuada

"...Recuerdo perfectamente el día que en el coche te mostré esta canción. Era una noche fresca de verano, y veniamos de "nosedonde". Recuerdo perfectamente la cara que pusiste. Estupefacción puede ser el adjetivo? Tal vez. Ahora que mi órbita comienza a ser más elíptica, alejándose en cada vuelta que pasa un poco más de ti, a veces me da por pensar que tal vez nada de lo ocurrido haya sido cierto. Aunque ahora, que más da? Ahora, que tras el incendio ya no quedan más que cenizas que se esparcen por la memoria, me siento más vacío que en todas esas noches conjugando el verbo sindormir. Sin embargo, a veces una canción me transporta de repente a un momento vivido, a una situación que me lleva, no sin dolor, a ver nuevamente tus ojos verdes, tus labios finos, tu loco pelo. Y me pregunto que estarás haciendo justamente en ese momento. Con quien compartirás ahora el tiempo que antes me regalabas. Y vuelvo, inexorablemente, a echarte de menos.
Es muy tarde ya. Han pasado muchas cosas desde aquella noche fresca de verano. Pero dime, sigue sin decirte nada esta canción?"



Las palabras fueron avispas
y las calles como dunas
cuando aún te espero llegar
En un ataúd guardo tu tacto y una corona
con tu pelo enmarañado
queriendo encontrar un arcoiris infinito
Mis manos que aún son de hueso
y tu vientre sabe a pan
la catedral que es tu cuerpo
Eras verano y mil tormentas
y yo el león que sonríe a las paredes
que he vuelto a pintar del mismo color
No sé distinguir entre besos y raíces
no sé distinguir lo complicado de lo simple
Y ahora estás en mi lista
de promesas a olvidar
todo arde si le aplicas la chispa adecuada
El fuego que era a veces propio
la ceniza siempre ajena
blanca esperma resbalando por la espina dorsal
Ya somos más viejos y sinceros y que más da
si miramos la laguna como llaman a la eternidad
de la ausencia
No sé distinguir entre besos y raíces
no sé distinguir lo complicado de lo simple
Y ahora estás en mi lista
de promesas a olvidar
todo arde si le aplicas la chispa adecuada

Adagio

El guerrero
No recuerdo bien el instante justo en que inicie la lucha. Ni tan siquiera el bando que pago mi primera soldada. En realidad esos datos me resultan intrascendentes. Sin embargo nunca olvidaré la primera vez que pisé un campo de batalla. Ni su espeso pútrido aroma. Ni su corrosiva atmósfera empapada. Tampoco olvidaré la perdida mirada del primer cristiano que probó el frío de mi cimitarra. Ni su último estertor mientras trataba de apartarlo de mi camino. Siempre dicen que es la primera cara la que graba tu mente. Tras ésta, todas las muertes son la misma muerte. No es cierto. Podría reconocer sin temor a equivocarme todos y cada uno de los miles de rostros descompuestos que mi espada envió al otro mundo. A ese mundo donde los guerreros son venerados. Donde encontramos la paz que nos ha sido negada en éste.
A lo largo de cientos de años he recorrido miles de caminos que siempre conducían al mismo lugar. He participado en tantas guerras como lugares en los que he estado. He dormido al raso en tórridos desiertos, en salvajes junglas ó bajo la gélida nieve. Jamás me ha preocupado cual era la causa de la batalla. Pero puedo jurar que en cada una de ellas he puesto mi vida en juego como si valiese menos que el escupitajo del más andrajoso de los humanos. Sin embargo jamás he sido herido. Jamás he derramado una sola gota de sangre sobre el campo de batalla. Jamás he sido derrotado. Conservo mi vida tras cada guerra, y no dudo en volverla a poner a disposición del siguiente ejército que ponga en mis manos dos platos de comida caliente al día y unas botas nuevas para cada campaña.
Reconozco no obstante que esta extraña inmunidad con que los dioses me han dotado es más un castigo que un don. Ultimamente noto en mí cierta sensación de entumecimiento. Llevo siglos viviendo circunstancias ya vividas. Me da la impresión de luchar siempre en la misma batalla. Siempre contra el mismo enemigo. El tiempo ha perdido su coherencia. No distingo entre semanas, años, lustros y decenios, y sólo deseo que un buen día encuentre el camino que me conduzca a la paz que eternamente me ha sido negada.



domingo 6 de enero de 2008

Juego que me regaló un 6 de enero

Con la primera rendija de claridad que entró a su habitación decidió poner fin a su nerviosa noche. Noche de mil vueltas, de mil veces despierto, de mil veces deseando alcanzar la mañana. Sin embargo, y a pesar de todos los momentos en los que la vigilia le había mantenido despierto, no había alcanzado a escuchar sonido alguno que atestiguará la esperada visita. A hurtadillas logró encontrar las zapatillas que apenas se había encajado al salir de un brinco por la puerta. Atravesó el pasillo con ligereza, pero con la máxima discreción para evitar que su escaramuza fuese descubierta. Alcanzó el estar, donde se percató que la puerta permanecía cerrada. Con sumo cuidado giro el picaporte, y una extraña sensación le recorrió su pequeño cuerpo. Empujó la puerta lo suficiente para introducir la cabeza. Le sorprendió el hecho de que el refrigerio, que con presteza había preparado la noche anterior, continuara intacto. Bajo el árbol continuaban llenos de agua los pequeños cuencos de había dispuesto para el refresco de los camellos. Con cierta decepción volvió a entornar la puerta. Al regresar a su habitación se fijó en el despertador de digitos rojos situado al lado su mesilla. Las 07:26. Su impaciencia se vistió de repente de desolación, y con los ojos arrasados volvió a taparse con la manta hasta la nariz...


Soy ciudadano del amor,
llevo dogal de belleza
entre la hombrera y la cabeza,
entre rodilla y cinturón.
Haciendo crítica social
me perfumé de valiente,
creyeron que era disidente
y no era más que natural.
Martí me habló de la amistad
y creo en él cada día,
aunque la cruda economía
ha dado luz a otra verdad.
El mundo tiene la razón
puesta en el pan, en el diario,
ese señor rudimentario
que nos dará la absolución.
Ciega,
la vida nueva es
como un verso al revés,
como un amor por descifrar,
como un Dios en edad de jugar.
Trino,
vete al destino, al punto que será final,
juega a lo que no jugué
y canta que aunque sin rey mago
sigo en pie.
Seguro estoy requete mal,
debo sufrir algo extraño,
pues ni la hiel ni el desengaño
me dan canción de funeral.
El fin de siglo trae la sien
cebada de podredumbre,
como invitándome a una lumbre
que prenderá quien ame bien.
Bendito el tiempo que me dio
una canción sin permiso.
Bendito sea el paraíso
algo infernal que me parió.
El día del Armagedón
no quiero estar tras la puerta,
sino soñando bien alerta,
donde esté a salvo de perdón.


sábado 5 de enero de 2008

Para vivir

"... touché..."



Que difícil es refugiarse del dolor
Cuando se muere cada noche de desamor
Que
difícil es dibujar ausencias de ti
Soñando con las sombras de ese tiempo feliz
Que
difícil es escapar a mi soledad
Y a tantas ilusiones que no volverán
Sólo huellas de del ayer sólo trazos de un querer
Al verte tan lejana y fria se muere el alma mia
Para olvidar me falta tiempo
Para llorar me sobra vida
y no habrá dolor más grande
Que no volverte a ver
Para esperar me falta fuerza
Para intentar me sobra fe
Y se escapa de mis manos
La mujer que tanto amas
Para volver me sobran ganas
Para aceptar me falta el alma
Y se escapa entre las sombras
Quien me diera su luz
Me queda tanto para darte
Mi corazón, mi juventud
Pero a pesar de lo que tengo
Para vivir me faltas tú
Que
difícil es aceptar que ya no estarás
Y quedo en el desierto de mi soledad
Sólo huellas del ayer, sólo trazos de un querer
Al verte tan lejana y fría se muere el alma mía

Marea

En previsión que SSMM se vuelvan a olvidar de mi un año más, he decidido esta tarde acercarme al FNAC y hacerme yo mismo el regalo que, este año en particular, tanto merezco. Reconozco que no soy amigo de comprar música. Que hasta ahora siempre que he ido a ese sitio he salido con un libro debajo del brazo, nunca con un CD. Pero que coño. Este año he sido realmente bueno, y un día es un día. Si he de decir la verdad, he salido con un autobus bajo el brazo, pues semejante es la forma que tiene el recopilatorio de los navarros Marea. He de confesar que han sido conocidos en profundidad por mi hace menos de un año. Pero me han podido. La devastadora poética de Kutxi Romero me ha enganchado. He podido verlos en directo hace pocas fechas, en un concierto en la capital gallega, y me quedé aplastado. Aplastado por su puesta en escena, por su ritmo, por su fuerza, por su lírica. Pues bien, mi infantil impaciencia ha provocado que no pudiese esperar al domingo, y me he puesto a escuchar las rarezas en cuanto he llegado a casa. Entre todas, me quedo con este acústico de uno de sus temas bandera. Que lo disfruteis.



Cuantas veces me habré preguntao,
¿qué es lo que se desata detrás de su cara?,
si tu supieras, si yo te dijera, si yo te contara...
la enlazaron y se ha desatao y ondea por la acera
el vuelo de su falda, es su bandera,
es donde guarda,
su nombre se llama marea,
y estaba tan solita que me fui pallí,
¿quieres hablar conmigo?,
¡pues claro que sí!,
su soledad es una vieja enjuta
rodeá de hijos de puta que se ríen de
ella pues todos quisieran ser como marea,
y cuentan que un verano voló
y se dejó el corazón debajo de la cama,
que le dijo que no volvería,
que no la esperara,
quién le iba a decir
que al final iba a unir su tripa
con la mía, con un poeta de cañerías,
poeta de mierda, de manos vacías,
que necesita a alguien cuando
va a caer,
que borra las fronteras con solo sus piés,
dame fuerte en la entrepierna,
no me dejes que me duerma,
que esta noche me las piro a
enseñarle los dientes al mundo contigo.

viernes 4 de enero de 2008

Eu preciso de você

El ciclo
...Te muestras. Te escondes. Te pierdo. Te busco. Te espero. Me canso. Te olvido. Te añoro. Te olvidas. Me muero. Te odio. Te olvido. Te muestras...



Eu preciso de você porque tudo que eu pensei
que pudesse desfrutar da vida, sem você, não sei
meu amanhecer é lindo se você comigo está
tudo é muito mais bonito num sorriso que você me dá
Eu não vivo sem você porque tudo que eu andei..
procurando pela vida, agora eu sei
que andei sabendo que em algum lugar te encontraria
pois você já era minha, e eu sabia
Como a abelha necessita de uma flor
eu preciso de você e desse amor
como a terra necessita o sol e a chuva, eu te preciso
e não vivo um só minuto sem você
Eu preciso de você porque em toda minha vida
nem por uma vez amei alguém assim
você é tudo, é muito mais do que eu sonhei pra mim
e é por isso que eu preciso de você

boomp3.com

jueves 3 de enero de 2008

La vida es hermosa

... Se quedó frío. Impávido. No podía mover un solo músculo. Y la pregunta se repetía una y otra vez en su cabeza. Lo primero era comprender bien la cuestión, para tratar de ser lo más conciso posible con su respuesta. Recapacitó. Al fin y al cabo, el tiempo no apremiaba. Aquel genio llevaba cientos de eras embutido en su pequeño artilugio de metal. Siempre había pensado que la cifra mágica era tres. Tres deseos. Lo sabía todo el mundo. Que clase de genio cutre se le había aparecido que reducía el guarismo hasta su mínima expresión. Una sola cosa podía cambiar en su vida. Y le sería concedida de inmediato. Se le pasarón cientos de ideas por la cabeza. A cada cual más descabellada. Cada idea traía consigo consecuencias dificilmente cuantificables. Un solo deseo para alcanzar el fin último, que no era otro que su felicidad. El genio se mantenía imperturbable, levitando sobre aquel extraño cacharro que, hasta ese día, no había sido de utilidad alguna. Su presencia no hacía otra cosa que añadir gravedad a la situación. Sus ideas no podían fluir con la conveniente soltura mientras que aquella especie de troglodita continuara con su vista perdida delante de él. Un sólo deseo. Una sola cosa que cambiar en su vida para alcanzar la felicidad. Se encontraba ante una oportunidad única e inaudita en su vida. Titubeo un instante. Pero creyó estar seguro de lo que sus temblorosas palabras delatarían a continuación. Ciertamente, alguna vez lo había soñado, y se había imagiado como su vida sería de aquella manera. Y la había creido buena. Muy buena. Sin más dilación, y con la mayor compostura posible, se atrevió a decir: "Quiero ser funcionario."


Camino a Ítaca

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Poseidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Poseidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.
Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.
Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.
Konstantínos Kaváfis

miércoles 2 de enero de 2008

Mariposas

Mis raices no dejan que me eleve como me gustaría. Pero me permiten saber quien soy. Mi tronco te contará el camino recorrido y en las marcas de mi corteza reconocerás mis cicatrices. Cicatrices resultado de mil y un errores cometidos. Cada gota de savia vertida me ha hecho más sabio sin embargo. Tambien más duro. Mi copa te hablará de mi. En sus ramas anida todo lo que soy. Todos mis amores y desamores. Todos mis miedos y mis ansias. Todos mis anhelos y mis fobias. En fin. Todo yo. Desde lo alto diviso amplios horizontes. En dias claros incluso alcanzo a ver el mar. Cuando el viento azota y dobla mi ramaje, dejo escapar mis lamentos y sollozos. Y juntos interpretamos bellas melodías que nadie ha de escuchar. Solos el viento y yo. En la noche soy mudo testigo del hablar de las estrellas. Décadas de muda observación me han llevado a comprender su lenguaje. A entender la eterna conversación mantenida en la inmensa nocturna negrura de los tiempos. Una noche vi apagarse una de ellas. Jamás volvió a encenderse. Y a pesar de la enormidad del cielo, y a pesar de los millones de estrellas que salpican la negra bóveda, añoro su presencia porqué en la pequeña porción que ocupaba, nada volverá a brillar. Una noche soñé un imposible, parecido al amor, y desde esa noche, y desde ese sueño, ya no soy el mismo...



Hoy viene a ser como la cuarta vez que espero
desde que sé que no vendrás más nunca.
He vuelto a ser aquel cantar del aguacero
que hizo casi legal su abrazo en tu cintura.
Y tú apareces en mi ventana,
suave y pequeña, con alas blancas.
Yo ni respiro para que duermas
y no te vayas.

Qué maneras más curiosas
de recordar tiene uno,
qué maneras más curiosas:
hoy recuerdo mariposas
que ayer sólo fueron humo,
mariposas, mariposas
que emergieron de lo oscuro
bailarinas, silenciosas.

Tu tiempo es ahora una mariposa,
navecita blanca, delgada, nerviosa.
Siglos atrás inundaron un segundo
debajo del cielo, encima del mundo.

Así eras tú en aquellas tardes divertidas,
así eras tú de furibunda compañera.
Eras como esos días en que eres la vida
y todo lo que tocas se hace primavera.

Ay mariposa, tú eres el alma
de los guerreros que aman y cantan,
y eres el nuevo ser que se asoma por mi garganta.

Qué maneras más curiosas
de recordar tiene uno,
qué maneras más curiosas:
hoy recuerdo mariposas
que ayer sólo fueron humo,
mariposas, mariposas
que emergieron de lo oscuro
bailarinas, silenciosas.

Tu tiempo es ahora una mariposa,
navecita blanca, delgada, nerviosa.
Siglos atrás inundaron un segundo
debajo del cielo, encima del mundo.

Mujer que no tendré

... cuando acompañó al camarero hacia la mesa que había reservado, sintió la extraña sensación de llegar temprano. La puntualidad jamás había estado entre su escueta lista de virtudes, y el hecho de presentarse en un sitio antes que nadie resultaba, como poco, chocante. Se sentó, y tomó nerviosamente entre sus manos la carta donde se describían mil platos que no llegó a leer, pero que le valió para aparentar atención. A su alrededor distinguía gran variedad de comensales. De diversas edades, más o menos arreglados para la ocasión. Pero todo se volvió borroso ante la celestial visión de aquella joven de largos cabellos cobrizos. La del vestido verde por los hombros. Y se le ocurrió esta canción. La canción de la historia que no será. De lo que no ocurrirá...


El desierto del Sahara
está más cerca de mis labios
que tus besos...
y el mercado en Estambul.
Las mezquitas de la India
están más cerca de mis dedos
que tu cuerpo...
y la noche en Katmandú
Mujer que no tendré
que no adivinarás
mis buenas luces
mujer que no tendré
que nunca sufrirá
mis malos ratos.
Los danzones de Santiago
están más cerca de mi ritmo
que tus piernas...
las terrazas de Madrid.
Los almendros de Tejeda
están más cerca de mis labios
que tu escuela...
el lugar que nunca ví.

martes 1 de enero de 2008

Historia de un amor

Hace algún tiempo leí que la música de bolero era la que mejor interpretaba los más enternecedores sentimientos humanos. Su cadencia, su ritmo y la lírica de sus estrofas era capaz de transmitir como ningún otro tipo de canción las tristezas, amarguras y desasosiegos que el amor provoca en nuestros mortales corazones. Personalmente me resultaría harto difícil musicar noches en vela, lánguidas tardes de otoño, mi vida entera sin ti. Tampoco sé si sería a ritmo de bolero, de hard-rock o de música clásica. Pero quiero empezar bien el año, y poner una de esas canciones que forman parte de la conciencia popular. La típica canción que existe desde siempre. Tan antigua como el recurrente sentimiento de echar de menos a alguien.



Ya no estás más a mi lado, corazón
en el alma solo tengo soledad
y si ya no puedo verte
porque Dios me hizo quererte
para hacerme sufrir más?
Siempre fuiste la razón de mi existir
adorarte para mí fue religión
y en tus besos encontraba
el amor que me brindaba
el calor y tu pasión
Es la historia de un amor
como no hay otro igual
Que me hizo comprender
todo el bien, todo el mal
que le dio luz a mi vida
apagándola después
ay que vida tan oscura
sin tu amor no viviré...